Un golpe contra los y las trabajadoras, la juventud y los sectores populares
El próximo 24 de marzo se cumplen 44 años del golpe cívico, eclesiástico, militar encabezado por Videla y el imperialismo yanqui. Un golpe contra el avance en la organización de la clase trabajadora, contra la militancia que venía creciendo masivamente desde el Cordobazo. Un golpe que tuvo como objetivo imponer un plan económico de hambre y entrega, al servicio de las multinacionales y el FMI, que nos dejó como herencia la inmoral, ilegal e impagable deuda externa, que aún hoy seguimos arrastrando.
Un golpe que aplicó un plan sistemático de persecución y exterminio a luchadores sindicales y políticos, estudiantes, referentes sociales y de DDHH, artistas y cualquiera que denunciara el carácter de la dictadura. Para eso implemento un auténtico genocidio con la desaparición de 30.000 compañeres en centros de detención y tortura. Y otros hechos horrorosos como la apropiación de bebes por parte de los represores.
Un golpe que tuvo cómplices: los grandes empresarios beneficiados (Perez Companc, Fortabat, Rocca, Macri, y otros) y la cúpula de la iglesia católica. Un golpe planificado por el imperialismo yanqui, como parte de un plan continental (Plan Cóndor) para frenar las luchas y el giro a izquierda de les trabajadores, que incluyo a casi todos los países.
Les trabajadores y sus luchas parimos esta democracia.
Les trabajadores y luchadores aún en esas condiciones nunca dejaron de pelear contra la dictadura sanguinaria y a partir de 1980 a medida que desaparecía la ilusión de “la plata dulce” y se instalaba una nueva crisis económica aparecen las primeras huelgas y movilizaciones donde va creciendo la consigna de “abajo la dictadura” que se masifica luego de la guerra de Malvinas. A partir de ahí no hubo vuelta atrás. Ante el total descrédito de las FF.AA y las fuerzas de seguridad en general, obligaron al imperialismo, las patronales y sus políticos a comenzar a dar libertades públicas y políticas que culminaron con el llamado a elecciones en octubre y la asunción de la presidencia de Raúl Alfonsín en diciembre de 1983.
La lucha no terminó ahí.
Las movilizaciones y huelgas no cesaron en los gobiernos venideros contra los planes económicos neoliberales, privatizaciones, desempleo, rebaja salarial, etc. Como tampoco cesó la lucha contra la impunidad. A pesar de que lo intentaron, con el punto final, la obediencia debida, o los indultos. Todos intentos derrotados por la movilización popular, como sucedió hace poco con el “2 x 1”.
Gracias a esa continuidad, los juicios siguen y hay represores presos. Y con gran esfuerzo, muchos de les niñes apropiados han recuperado su identidad. Pero la tarea sigue inconclusa: la mayoría de los represores siguen sueltos, o en “prisión domiciliaria” que nadie controla y son burladas. Los juicios tienen una lentitud exasperante. En estos años surgieron nuevos hechos de violaciones a los derechos humanos: la infinidad de casos de gatillo fácil, Santiago Maldonado, Rafael Nahuel son solo algunos ejemplos de la enorme lista de asesinados y reprimidos en democracia.
El presidente Alberto Fernández pidió dar una “vuelta de página”, hacer un borrón y cuenta nueva de este genocidio que atribuyó a algunas “inconductas” de algunos. Fue tal el repudio que tuvo que salir a desdecirse. Pero lo dicho, dicho está. Y al igual que otros presidentes intentan la reconciliación sin juicio ni castigo y por eso repudiamos sus dichos y seguimos diciendo: ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!
¡Seguimos reclamando juicio y castigo!
Por todo esto nos movilizamos cada 24, y eso haremos desde el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia apenas terminen las restricciones por la pandemia del coronavirus que se tomaron en nuestro país. Levantando todas y cada una de las reivindicaciones que año a año hemos levantado y que, orgullosamente, hemos mantenido la independencia frente a la cooptación que sufrieron durante el kirchnerismo muchos de los organismos de derechos humanos.
Seguimos reivindicando la memoria de todes y cada uno de los 30.000 compañeres detenidos-desaparecidos, entre ellos los más de 100 del glorioso Partido Socialista de los Trabajadores (PST, antecesor a Izquierda Socialista). Cuatro de ellos eran de Lujan: Dardo Dorronzoro, Arnaldo Buffa, Hilda Zulema Vergara y Vicente Oscar Pascarelli. Valiosos compañeres que no solo enfrentaron a la dictadura y acompañaron a los trabajadores en sus luchas, si no que luchaban por otra sociedad, contra el imperialismo, las patronales, sus gobiernos y sus políticas de ajuste.
Lucha que seguimos dando en la actualidad, porque los gobiernos pasan, pero sus políticas son esencialmente las mismas, reducir salarios y jubilaciones, precarizar el empleo, permitir la permanente fuga de capitales, destruir el patrimonio estatal, quitar el derecho a la salud y educación pública y fundamentalmente seguir pagando la ilegal, fraudulenta y odiosa deuda externa. Por esto seguiremos gritando: ¡A los caídos no los vamos a olvidar, y con un mundo socialista volverán!
Nota: Las opiniones de este artículo son exclusiva responsabilidad del autor