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Desde Luján en Linea invitamos nuevamente, a la Dra. Susana Bietti a este espacio de reflexión espiritual que sostenemos desde marzo con diferentes opiniones y formas de entender la Fe y las Religiones.
Ella es practicante e instructora de Raja Yoga y pertenece a Brahama Kumaris que es una forma ancestral de entender nuestra espiritualidad que nos llega desde India.

«Hace algún tiempo escuché en un medio de noticias, que en los últimos meses en paralelo con el encierro programado por la pandemia del “coronavirus”, había incrementado de manera notable el ranking de la canción “Resistiré”. Me llamó la atención y fue entonces cuando busqué su letra…

“… cuando pierda todas las partidas
cuando duerma con la soledad
cuando se me cierren las salidas
y la noche no me deje en paz… resistiré
Resistiré para seguir viviendo
Soportaré los golpes y jamás me rendiré
Y aunque los sueños se me rompan en pedazos… resistiré”

Pensaba un poco en el significado de Resistir y me pareció entender que es algo así como oponer una fuerza similar a aquella que viene hacia mí para derribarme. Resistir es aguantar, es oponerse, es soportar con sufrimiento, es un trabajo duro. No es gratificante ni menos aún reconfortante. No requiere más estrategia que tan solo contrarrestar, empujar en sentido contrario para evitar ser aplastado  o derrumbado.

Resistir al virus – resistir al encierro – resistir los cambios – resistir a los problemas económicos – resistir a la convivencia …..

Nosotros, los Seres Humanos,  ante situaciones imprevistas, sorpresas inesperadas poco agradables, malas noticias y contratiempos en general, solemos reaccionar de una manera emocional que pocas veces nos favorece. En muchas ocasiones esa reacción se vuelve una acción permanente sin poder avanzar en alternativas más creativas y beneficiosas.

¿Y qué pasa en el mientras tanto de semejante  esfuerzo por permanecer y persistir?

Me imaginaba caminando alrededor de una rotonda, dando vueltas repetidamente sin siquiera advertir que estoy girando alrededor de un punto, sin ni siquiera saber que estoy siempre en el mismo lugar sin poder avanzar. Tal vez incluso con la fantasía que esa adversidad desaparecerá en algún momento, así como así. Mientras tanto, mis energías se consumen en la resistencia.

Solemos darle a la adversidad una forma de enemigo inoportuno y perverso, tan ágil y preciso que aparece en los mejores momentos para arruinar todo en un segundo. ¿Esto también será una fantasía?

La respuesta suele aparecer cuando miramos acontecimientos anteriores de nuestra propia vida,  del pasado reciente en el que situaciones en apariencia “imposibles”, fueron resueltas y que casi ya no recordamos. Allí esta nuestra capacidad de aprender.

Cambiemos nuestra mirada

Solo como si estuviéramos jugando, probemos mirar este desafío como una escena de película. Quito los enemigos y las ilusiones de escena… ¡Ah, y también mi posición de victima de tal adversidad !.

Comienzo jugando a colocar el problema sobre mi mesa y a observarlo con la misma naturalidad que veo llover o amanecer. Miro y acepto que eso está  pasando. Esta es mi realidad ahora y entonces decido buscar en mi almacén de tesoros las alternativas que diseñen mi nuevo traje de escena.

Puedo hacer esto y luego aquello y si da resultado puedo seguir por ahí y si no, puedo probar con esa otra alternativa… Y veo con enorme alegría cuantas posibilidades surgen cuando suelto la preocupación y esa tonta torpeza de no confiar en mí. Somos soldados de muchas batallas victoriosas y valiosos, aprendices de los errores. Venimos a la vida para experimentar, entender, aprender, valorar y transformar hasta lograr ser felices jugando a vivir.

Cuando acepto la realidad como un juego más de la vida que transcurre, puedo afrontar lo que sea que venga con integridad y la certeza que algo nuevo va a surgir de mi ser,  que sin duda será el increíble poder de adaptación que me hará victoriosa y triunfante una vez más.

Los desafíos vienen para capacitarnos, para fortalecer nuestro ser interior creativo y flexible que inventa y diseña los mejores modelos de feliz supervivencia.

Que cambió? : Mi mirada, la aceptación para poder ver la realidad tal cual es.

Desde luego que la emocionalidad debemos aceptarla como una reacción de primera instancia ante lo imprevisto y doloroso,  pero le pondremos fecha de vencimiento, será una visita con horario de salida. Luego vendrá la apertura, la magia de la inteligencia emocional que crea el abanico de soluciones y posibilidades que nos libera.

Nunca olvidemos que la vida es como un juego y seremos realmente felices cuando aprendamos a jugarlo.»

Publicado el viernes 25 de septiembre de 2020

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