Radrizzani realizó la misa de lavado de pies en la Parroquia Sagrada Familia
En la noche del Jueves Santo Monseñor Agustín Radrizzani realizó la misa de lavado de pies en la Parroquia Sagrada Familia. La concurrencia fue total en la Parroquia del barrio Villa del Parque.
«Como yo los sirvo a ustedes, ustedes tienen que ser servidores del prójimo dijo Jesús» expresó Radrizzani. «Algunos lo hacen mejor, otros peor, cada uno hace lo mejor posible tratando de servir al prójimo donde vivimos» dijo.
«No serás tu el que se transformará en mí, sino yo el que se transformará en tí. Nosotros terminamos siendo divinizados. Nosotros somos eucaristía viva» habló Monseñor ante los fieles que seguían atentamente sus palabras.
Él quiso que, como en su última Cena, sus discípulos nos reuniéramos y nos acordáramos de él bendiciendo el pan y el vino: «Hagan esto en memoria mía» expresó.
«Antes de ser entregado, Cristo se entrega como alimento. Sin embargo, en esa Cena, el Señor Jesús celebra su muerte: lo que hizo, lo hizo como anuncio profético y ofrecimiento anticipado y real de su muerte antes de su Pasión». Por eso «cuando comemos de ese pan y bebemos de esa copa, proclamamos la muerte del Señor hasta que vuelva».
CENA DEL SEÑOR
«En esta Misa, de manera distinta a todas las demás Eucaristías, no se celebra «directamente» ni la muerte ni la Resurrección de Cristo. No nos adelantamos al Viernes Santo ni a la Noche de Pascua».
Se celebra la alegría de saber que esa muerte del Señor, que no terminó en el fracaso sino en el éxito, tuvo un por qué y para qué: fue una «entrega», un «darse», fue «por algo» o, mejor dicho, «por alguien» y nada menos que por «nosotros y por nuestra salvación».
«Nadie me quita la vida, había dicho Jesús, sino que yo la entrego libremente. Yo tengo poder para entregarla.», y hoy nos dice que fue para «remisión de los pecados».





