¿Por qué los mayores no deben quedarse quietos?

Publicado: 21 de abril de 2020

El movimiento es una medicina para crear el cambio físico, emocional y mental. Por eso la actividad física es fundamental en todas las etapas de la vida, incluso en la adultez inicial y en la vejez. Así lo advierte la OMS, afirmando que “la inactividad física es el cuarto factor de riesgo en mortalidad mundial”.

Beneficios al alcance de todos

Los beneficios de la actividad física en las personas mayores de 60 años son a nivel físico, mental y emocional. Por medio de los ejercicios físicos, los adultos mayores pueden aumentar la fuerza muscular, la flexibilidad y la movilidad articular. También se mejora la condición cardiovascular, se disminuye la presión arterial, y aparece la sensación subjetiva del vigor: “sentirse fuerte y/o más ágil”. Además, la actividad física optimiza el aprovechamiento de la reserva cognitiva y disminuye el resigo de depresión, ansiedad y estrés.

Sin embargo, esta práctica no pretende hacer retroceder las limitaciones del envejecimiento que, inevitablemente, se producirán con el paso del tiempo; pero sí es capaz de generar en la persona mayor una sensación de comodidad y bienestar, preservando su salud física, mental y emocional, así como sus relaciones interpersonales.

Para una salud óptima y la prevención de enfermedades como las ECNT (enfermedades crónicas no transmisibles), las ciencias médicas afirman que el ejercicio físico es sinónimo de medicina y que su práctica regular asegurará un envejecimiento activo y saludable. Esto le permitirá a la persona mayor desenvolverse en las actividades de la vida diaria con mayor autonomía, además de los ya conocidos beneficios para la salud, por servir tanto de herramienta terapéutica como preventiva.

Biblioteca, libros y gimnasia

Desde el espacio de la Biblioteca Jean Jaurés, proponemos clases de actividad física para las personas mayores con una mirada centrada en cada individuo. Sin perder los cuidados y precauciones que deben tenerse, trabajamos con la intensidad adecuada para que nuestros alumnos puedan experimentar la práctica de una forma activa y saludable. A partir de los 65 años y sin límite de edad, nuestros estudiantes participan con mucho entusiasmo. Muchos se sorprenden por los cambios que logran en poco tiempo: se redescubren más ágiles, capaces de moverse y también de proyectarse.

En la clase abordamos a la persona desde un punto de vista integral; es decir, no solo se realizan ejercicios físicos sino también distintas actividades cognitivas, afectivas y psicosociales que advertimos importantes durante esa etapa de la vida.

Es vital el sentido de pertenencia que se logra con el grupo. Que cada alumno encuentre un motivo para salir de su casa, conectarse con otras personas y hacer que su red social crezca y se enriquezca.

Envejecer activamente

El envejecimiento activo mejora la calidad de vida de las persona mayores, por eso el ejercicio físico será una actividad recreativa y socializante que cada uno pueda realizar desde sus capacidades. Añade vida a los años y no años a tu vida.

En tiempos de cuarentena por la Pandemia del COVID-19, las personas mayores conforman el grupo de riesgo más grande. Sabemos que quedarse en casa es el mejor cuidado, pero esto no significa quedarse quieto. El mensaje es: #MoveteEnTuCasa.

A continuación te dejamos una lista de consejos y ejercicios para que realices desde tu hogar, pensados desde la fundación sin fines de lucro RAFAM (Red de Actividad Física para Adultos Mayores).

Como profesoras de educación física y como miembros activos de la Fundación, nos avocamos a promover la importancia que tiene la actividad física en la gente mayor, para vivir más y para vivir mejor. Agradecemos a Luján en línea por la difusión de estas herramientas.

Para mas información: www.RAFAMINTERNACIONAL.SIMPLESITE.COM