«Los pibes no se manchan», por Esteban Gómez
El Licenciado Esteban Gómez, integrante del equipo directivo de divisiones inferiores del Club Luján, escribió un artículo sobre el fútbol infantil.
ARTICULO
Hablar de Las violencias y los Deportes es hablar de familia, de modelos parentales, de medios de comunicación e intereses económicos y políticos entre otros temas. Hoy solo quisiera que nos enfoquemos en dos grandes ideas.
La primera es que, antropológicamente somos seres gregarios y cognitivamente miméticos. Es decir, vivimos y crecemos en grupos y en comunidades y nuestro desarrollo evolutivo se basa en procesos de imitación e identificación con otros.
La segunda idea es que muchas veces como padres depositamos en nuestros hijos, aspiraciones, fracasos, ideales, mandatos sociales y expectativas que por alguna razón fueron negadas en nuestra propia vida.
Lamentablemente el fenómeno de violencia en los deportes, crece en el mundo entero y ya llego al deporte infantil o formativo. Según la O.M.S. los niños “…tienen derecho a formarse como ciudadanos en instituciones deportivas. Estas brindarán un marco de contención socio-educativo y de desarrollo físico y mental, como así también promoverán la transmisión de valores humanos y éticos….”
Quienes frecuentan espacios de deporte formativo infantil o juvenil, no se sorprenden al ver o escuchar a papás que gritan, maltratan, sobre-exigen y maldicen …. a sus propios hijos. Sucede que en una sociedad que nos empuja al éxito, al triunfo y a la mostración de objetos, el deporte se nos presenta como una vidriera más de nuestras angustias y necesidades de reconocimiento. Es allí donde lo que fue negado para el adulto, es exigido para el niño, como una suerte de revancha que supuestamente la vida nos da. Esto le imprime al niño o niña un nivel de exigencia fenomenal y por ende lo que sería puro disfrute (la práctica de un deporte) se transforma en situaciones de ansiedad, stress, de exposición a la mirada del otro y de terror al fracaso.
Los adultos que intervenimos en el proceso de formación deportiva y social debemos entender que somos referentes y modelos observados y muchas veces idealizados y admirados por los pibes. El Deporte Formativo nada tiene que ver con el Alto rendimiento o el Profesionalismo. Se transmiten hábitos de entrenamiento y gesto deportivo, normas de respeto y convivencia grupal, tolerancia a la frustración y al límite, respeto al reglamento y por sobre todo otorga al niño o niña valores humanos como la cooperación y la superación frente a la adversidad.
Lamentablemente la crisis de valores llegó a lugares, hasta hace poco impensados, como una cancha de tenis, de básquet o de fútbol infantil.
¿Por qué permitimos que la vida sea pura competencia?, ¿Por qué nos cuesta aceptar el fracaso como oportunidad para aprender? ¿Nos animamos a salir de este Darwinismo Social ?
El célebre Dr. Rascovsky decía : “Nuestros hijos aprenden más de lo que ven, que de lo que escuchan…” Seamos ejemplo.
Lic. Esteban Gomez Psicoanalista UBA MN 25.591 MP 25.668 Integrante del equipo de Div. Inferiores del Club Luján
Foto: Archivo Luján en Línea
