Llegar a todos lados
Se acerca como todos los años la Semana Santa en el contexto del séptimo aniversario del pontificado del Papa Francisco y en torno a la Pandemia mundial del Coronavirus. Como cristianos estamos llamados a no perder la esperanza, ni la Alegría. A tener fe y una actitud mental positiva viendo las posibilidades y desafíos que nos plantea esta epidemia.
Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre; asume, se hace cargo y se ofrece voluntariamente a Dios en sacrificio para perdonar, nuestros pecados y los del mundo entero. Se ofrece a sí mismo a su Padre. Él paga por nosotros, se juega, da la vida por los amigos.
Nuevamente podemos volver a la Comunión con Dios, rota por la desobediencia cometida al inicio en la creación por nuestros primeros padres Adán y Eva prototipos de la humanidad y antepasados nuestros. Con su Pasión, Muerte y Resurrección, Dios perdona nuestros pecados, nos integra en su casa y en su familia.
Por el Bautismo, nos adopta como hermanos de Jesucristo, Miembros de su Familia; nos devuelve la Gracia Santificante, la inocencia delante de Dios; que teníamos al comienzo y que habíamos perdido. Por amor Dios nos salva, vence en el árbol de la cruz al mal, a la muerte eterna, al ángel caído.
En cada Pascua, resucita Él y nos resucita a nosotros para vivir sin muerte natural y sin muerte eterna; en el Paraíso con todos los redimidos, con todos los salvados, los que se arrepienten, los que creen en Jesús. Él es: el camino, la verdad y la vida y hablamos no solo de la vida humana sino de la vida eterna que comenzamos a vivir con nuestra vida humana.
Cuidar y respetar al otro
Con el mandamiento nuevo del amor: “Amaras a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos por amor a Dios”, nos propone un gran cambio. Dios es vida y pide que vivamos. Es luz y pide que seamos luz para nosotros y para los demás. Frente a lo que nos sucede veámoslo positivamente como resucitados:
Esta crisis nos permite estar más tiempo en nuestra casa, con nuestros seres queridos, en casa no tenemos un distanciamiento social. Estamos en familia, papas y mamas trabajando desde casa. Estamos cuidando a las raíces familiares en nuestros abuelos y reforzando nuestros vínculos en la convivencia.
Si sabemos aprovechar este tiempo de pandemia salimos fortalecidos. Todos cooperamos con algo en la casa, seguramente hicimos o haremos un pequeño altarcito en casa, bien casero en donde encontrarnos con Dios, un crucifijo, una velita, una imagen de la Virgen, una bandera, una biblia o un rosario.
Un ramo de olivo símbolo de la paz que trae Dios
La última palabra la tiene Dios él es la resurrección y la Paz. Él es el Emanuel, El Dios con nosotros. Con El todo lo podemos. En este tiempo que nosotros estamos en casa, la naturaleza se recupera, para que la podamos disfrutar mejor después.
Ciertamente habrá dificultades, pero con buena voluntad, con la ayuda de Dios y paciencia aprenderemos cosas nuevas, quien hubiera imaginado siquiera aulas virtuales, teletrabajo, videoconferencias, sin “querer queriendo”, esta crisis nos hizo darnos cuenta de que somos parte de una aldea global con internet, nos abrió a nuevas formas de comunicarnos. Obviamente el mate es por excelencia la forma más importante de reunión y lo seguirá siendo, pero ver el lado positivo nos anima a seguir caminando como resucitados, aunque este tiempito estemos “como guardados”, cuidando nuestra salud y la de los demás.
Redes sociales y redes de encuentro
“Lo que no te mata te fortalece”, decía un filósofo. Invadamos las redes con misas, con mensajes positivos, crecimiento espiritual, usemos las redes para generar vínculos de amistad. Siempre es mejor compartir con amigos y familia cara a cara que virtualmente, pero imaginémonos esta crisis sin estos medios de comunicación. Seria creo muy complicado.
Quizás podríamos usar las plataformas de video conferencias para hacer clubes sociales, mientras dure esta crisis. Vernos, relacionarnos, crecer en la amistad, aprovechar el tiempo para reconciliarnos con Dios, con nosotros mismos, con los demás, con la vida. Todo esto nos obliga a convivir y tratar de hacerlo de buena gana.
Deseo que las diversas comunidades que lean todo esto se llenen de esperanza Jesús nos salvará, Jesús nos perdonará, Jesús nos resucitará…
Los esperamos en las diferentes actividades propuestas para esta Semana Santa atípica. Debemos estar presentes en todos los medios digitales, ¡vamos hay que llegar al confín del mundo!!!
¡Feliz Pascua 2020!
Nota: Las opiniones de este artículo son exclusiva responsabilidad del autor