Las reliquias del Santo Cura de Ars, el miércoles en Mercedes y Luján

Publicado: 8 de noviembre de 2009

Las reliquias del Santo Cura de Ars podrán ser veneradas este miércoles 11 de noviembre en la ciudad de Mercedes desde las 10 de la mañana, y por la tarde llegarán a Luján para una misa a desarrollarse en la Basílica de Luján.

El Papa Benedicto XVI ha declarado este año, desde el 19 de junio, día del Sagrado Corazón de Jesús, hasta la misma fecha de 2010 “Año Sacerdotal”, bajo el lema “Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote” en homenaje a los 150 años de la muerte (Dies natalis) de san Juan María Vianney.
Como una gracia particular del Señor, visita nuestro país una reliquia del cuerpo incorrupto del santo sacerdote fallecido en 1859: su corazón. El día miércoles 11 de noviembre se las podrá venerar en el seminario, sito en callle 114 y 13 de Mercedes,  que lo tiene por patrono.

El arzobispo Agustín radrizzani invitó a toda la comunidad toda recibir la reliquia a partir de las 10:00 de la mañana en la capilla del seminario.

El programa

10:00 Recepción solemne de la reliquia y colocación en el templo para su veneración.

10:30 Conferencia a cargo del custodio de la reliquia padre Karlo Tyberghien, de la comunidad de Belley-Ars, con traducción simultánea del francés a cargo de la directora de la Alianza Francesa Sra. Ángela Cerulli de Marchetti

11:30 a 14:30 Exposición del Santísimo Sacramento y momentos de reflexión a cargo de las distintas parroquias de Mercedes y San Andrés de Giles.

14:30 Liturgia de las Horas cantada (Nona) a cargo del Seminario Arquidiocesano Santo Cura de Ars y bendición eucarística.

15:00 Despedida de la reliquia
A las 17:00 hs en la Basílica de Luján tendrá lugar la Santa Misa ante la Reliquia con la presencia de todos los Obispos de la Argentina, para la cual se invita particularmente a toda la feligresía católica y público en general.

Biografía del Santo Cura de Ars

San Juan María Vianney nació el 8 de mayo de 1786 en Lyon, Francia, siendo ordenado sacerdote cuando tenía ya 29 años y más tarde designado a la parroquia de Ars

Su labor pastoral mereció el reconocimiento y su trabajo renovó el pueblo de Ars, que a su vez se convirtió en centro de frecuentes peregrinaciones de multitudes que buscaban al Santo Cura.

Falleció el 4 de agosto de 1859 y fue canonizado por Pío XI el 31 de mayo de 1925. Benedicto XVI lo proclamará en el transcurso del Año Sacerdotal, Patrono de los Sacerdotes del Mundo.
Esto decía, con motivo de la inauguración del Año Sacerdotal el Papa Benedicto XVI ante esta misma reliquia que tendremos el privilegio de venerar también nosotros:

“Hace poco he podido venerar, en la Capilla del Coro, la reliquia del Santo Cura de Ars: su corazón. Un corazón inflamado de amor divino. Que se conmovía al pensamiento de la dignidad del sacerdote y hablaba a los fieles con acentos tocantes y sublimes, afirmando que ¡“después de Dios, el sacerdote lo es todo!… El mismo no se entenderá bien sino en el cielo” (cfr Carta para el Año Sacerdotal, p.2). Cultivemos queridos hermanos, esta misma conmoción, ya sea para cumplir nuestro ministerio con generosidad y dedicación, ya sea para custodiar en el alma un verdadero “temor de Dios”: el temor de poder privar de tanto bien, por nuestra negligencia o culpa, las almas que nos han sido confiadas o de poderlas –¡Dios no lo permita!- dañar. La Iglesia tiene necesidad de sacerdotes santos; de ministros que ayuden a los fieles a experimentar el amor misericordioso del Señor y sean sus testigos convencidos. En la adoración eucarística, que seguirá a la celebración de las Vísperas, rogaremos al Señor para que inflame el corazón de cada presbítero con aquella caridad pastoral capaz de asimilar su personal “yo” a aquel de Jesús Sacerdote, para así poderlo imitar en la más completa auto donación. Que nos obtenga esta gracia la Virgen María, de quien mañana contemplaremos con viva fe el Corazón inmaculado. Es por ella que el Santo Cura de Ars nutría una filial devoción, tanto así que en 1836, en anticipación a la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción, había ya consagrado su parroquia a María “concebida sin pecado”. Y mantuvo la costumbre de renovar a menudo esta ofrenda de la parroquia a la Santa Virgen, enseñando a los fieles que “no había más que dirigirse a ella para ser escuchados”, por el simple motivo que ella “desea sobre todo vernos felices”. Que nos acompañe la Virgen Santa, nuestra Madre, en el Año Sacerdotal que hoy iniciamos, para que podamos ser guías firmes e iluminados para los fieles que el Señor confía a nuestros cuidados pastorales ¡Amen!.

Recomiendo muy especialmente a los sacerdotes la participación, aunque sea de modo espiritual, uniéndose junto a sus comunidades desde la oración y el triduo de preparación y, de ser posible, la concelebración en la Santa Misa de Luján, abierta a toda la comunidad.