La odisea de ser padres
¿Cómo criar a un niño hoy? ¿Sirven los consejos de nuestros abuelos? ¿Cómo acompañar la adolescencia actual? ¿Cómo marcamos y sostenemos los límites? Estas son algunas de las realidades que más se presentifican en consultorios y aulas en estas épocas. Los desafíos son muchos pero hoy solamente les propongo algunas sugerencias.
Solemos pensar que, aquello que a nosotros nos sirvió, a nuestros hijos también. Esto es un gran error porque nacimos en tiempos históricos y culturales diferentes, nos criaron bajo normas y representaciones sociales diferentes, nosotros mismos no somos idénticos a nuestros padres y nuestros chicos son únicos, y subjetivamente diferentes. Entonces las recetas familiares pueden servirnos de guía, pero “hay que armar nuevas herramientas y recetas propias aplicadas para este vínculo, entre ellos y nosotros”.
Todo adulto formador, sea docente, profe de un club o dirigente scout observa tristemente como “el mundo adulto retrocede frente a la obligación de criar y acompañar a nuestros niños”. Retroceder significa: Dejarlos cada vez más solos, suponiendo una madurez precoz y una falsa adultización a edades tempranas. Pareciera que estamos más interesados en nuestra propia vida y proyectos que en acompañar y hacernos cargo de la labor de crianza. El adulto retrocede cuando deja de ser “colaborador” en la comunidad educativa y pasa a ser “cuestionador de la Escuela”, rompiendo así una alianza importantísima en la construcción de valores y en el proceso pedagógico. Hoy en las escuelas muchos docentes y directivos piensan en como marcar un límite al alumno y en como lo van a tomar los padres… y muchas veces se elige la opción menos indicada: respirar profundo y no hacer olas.
Este retroceso también deja a los chicos solos frente a las pantallas, que le ofrecen respuestas y realidades muy distorsionadas. En los últimos 20 años se duplicó la cantidad de horas que un niño entre 5 y 15 años está frente a ellas. Las nuevas tecnologías, incluídas las redes sociales, pueden ser útiles herramientas o peligrosos saltos al vacío. Es muy importante acompañarlos en lo que ven en internet o en la tele, porque desde nuestro rol podremos explicar, comentar y debatir con ellos lo que ingresa en sus mentes. El dios google está reemplazándonos en el oficio de dar respuestas a hijos y alumnos.
Otra cuestión a pensar es lo que en Europa ya se denomina: “Generación yo-yo, yo-ya”, haciendo referencia a la imposibilidad cada vez mayor y evidente de muchos niños, niñas y adolescentes, para salir de posiciones egoístas y la escasa tolerancia a la espera y la frustracion. En esto, indudablemente nos copian ya que el sistema social imperante es un empuje a mirarnos el ombligo, consumiendo cualquier cosa, frenéticamente e instantáneamente.
Observamos fácilmente como miles de adultos terminan obedeciendo caprichos y arbitrariedades “con la excusa de no pelear, no bancarse un berrinche o de ser padres copados”. Esto transformará a esos niños en tiranos en el futuro cercano y manifestarán grandes dificultades en su vida adulta en lo vincular, como amigos, hermanos, empleados o parejas.
La puesta de límites es también un gran tema. En una realidad social tan cambiante ya no sabemos claramente que está bien y que no, que es un cuidado prudente y que es sobreprotección. Entonces lo primero que sobreviene es la duda y luego la parálisis, el no saber nos paraliza en la acción como padres. Aquí sugiero consultar a otros papas, ver como resolvieron el tema en otras familias, preguntar en la escuela.
Acercarse al docente es lo indicado, ellos tal vez, conocen más y mejor a nuestros propios hijos. Otras veces mama y papa piensan diferente y sobreviene la des-autorización mutua, el ocultamiento y la pérdida del criterio único. Algo que los chicos saben explotar y sacar provecho.
El mundo adulto está lleno de límites, estructuras y ordenamientos y prepararlos para eso es nuestra tarea. El limite no debe ser autoritario ni caprichoso, explicar los porque, intercambiar ideas y experiencias es muy saludable, haciendo foco en el gesto de Amor y protección que encierra.
No es tarea sencilla ser padres enfocados en la tarea y vamos aprendiendo sobre la marcha. Es cierto que existen muchos distractores en esta “Modernidad liquida”, largas jornadas de laburo, dificultades económicas, ansiedad y stress en toneladas, dificultades en la pareja, soledad, desarrollo personal, cansancio y tantas otras, pero es menester hacernos cargo, sobre todo en las primeras etapas formativas de nuestros niños y niñas. No debemos tenerle miedo al dialogo, al debate ni a la sana discusión en casa recordando que la mejor inversión de nuestro tiempo es estar presentes y acompañarlos.
Lic. Esteban Gomez Psicoanalista-UBA
MN 25.591 MP 25.668