Hoy más que nunca

Publicado: 18 de abril de 2020

Enseñar requiere resiliencia y compromiso. Así se continúa aprendiendo y se mejora la práctica. Desde la suspensión de clases el pasado 16 de marzo, los docentes (en su amplia mayoría) estamos aprendiendo a desaprender. Nos vimos obligados a salir de nuestra zona de comfort y a deshacernos de algunas creencias o formas sobre cómo dictar nuestras clases.

Primero ellos

Como docente de lengua extranjera, antes de planificar mi clase primero debo saber qué conocimientos previos tienen mis estudiantes, y cuáles son los contenidos que necesitan aprender según su edad, su entorno y sus proyectos. De esta manera la clase tendrá un propósito real y el estudiante sabrá la respuesta del famoso “¿Esto para qué me sirve?”
Hoy más que nunca es necesario reflexionar sobre la realidad que estamos transitando y focalizarnos en las necesidades de los alumnos y las alumnas. ¿Qué necesitan aprender hoy? ¿Para qué? Surgen respuestas como: la vida en cuarentena, los cuidados ante la enfermedad, la pandemia y el ambiente, las nuevas formas de trabajo, la importancia de la ciencia, la solidaridad global, entre otras. Seguramente estas respuestas son ambiciosos disparadores para presentaciones que nos muestran al idioma de manera actual, natural y funcional.

Hoy más que nunca debo pensar a mis estudiantes como individuos. Individuos con sus inquietudes, sus angustias y sus miedos. No debo olvidarme que muchos de los jóvenes están perdiendo “ritos de paso” únicos en la vida (desde usar el buzo de egresados hasta ya en algunos países, la ceremonia de graduación). Además, debo pensar en su futuro como profesionales, como trabajadores, como padres y madres, en un mundo incierto donde las reglas del juego cambiaron -y siguen cambiando- abruptamente. Y donde muchas de estas reglas llegaron para instalarse.
Hoy más que nunca empodero el propósito comunicativo del idioma. ¿Qué necesitan decirnos nuestras niñas, niños y adolescentes? ¿Qué desean expresar? ¿Encuentran la manera y el espacio para hacerlo? Es importante comunicar de diferentes formas que estamos distanciados físicamente, pero no socialmente.

Nuevos objetivos para nuevas realidades

Así como antes de planificar el o la teacher deben tener en cuenta los conocimientos previos y las necesidades de sus estudiantes, también existen otros conceptos claves que aparecen al momento de la sistematización del contenido. El concepto de noción y el de función en el idioma. Por ejemplo, en la frase “Quedate en casa” la noción es acción imperativa y la función (el para qué se dice) varía según el contexto. Puede ser dar una orden, una instrucción o expresar un pedido de acción.
Hoy más que nunca creo que las nociones de los temas del día deben ser los valores, la convivencia, las habilidades blandas y la solidaridad. Para que así aparezcan funciones como: “Valorando lo que tengo”, “Teniendo una actitud positiva”, “Ganando herramientas para una mejor convivencia”, “Aprendiendo de manera autónoma” o “Adquiriendo pensamiento crítico y creativo”.

Hoy más que nunca mi feedback debe ser alentador, lleno de tips para que los estudiantes puedan cumplir con los objetivos de aprendizaje y para que se sientan sostenidos y acompañados en este camino. Debo retroalimentar no solo el desempeño académico, sino también su esfuerzo a pesar de las circunstancias. Sus ganas de preguntar y de sacarse las dudas. Y no debo temer añadir algo de frivolidad: compartir un chiste o un meme divertido pueden reforzar los espíritus.

Comunidad educativa en acción

Hoy más que nunca valoro el trabajo colaborativo y solidario de esta sociedad. Los chicos y chicas compartiendo sus saberes, explicando lo que entienden a otros. Padres, madres, hermanos y hermanas también sosteniendo a la escuela en casa. ¡Qué bueno darme cuenta que mi hermana me explica y entiendo! ¡Qué maravilloso poder conversar con un compañero, con quien casi no me hablaba en clase, y compartir tareas y reflexiones! Los docentes que con más o menos destrezas digitales pudimos armar y enviar actividades, compartir material, y a veces, también actuar como tutoriales cuando la situación lo requiere.
Que los colegios estén cerrados y que no tengamos todos los recursos digitales disponibles no significa un cierre en el aprendizaje. Estamos en un punto de inflexión en donde es válido cuestionar nuestras inercias en la práctica docente. Esta realidad nos exige planificar para lo sustentable; para ser mejores y sobre todo, para generar opciones de aprendizaje flexibles.

Como docentes nunca debemos asumir que se sabe todo. Agradezcamos esta oportunidad de crecer en lo personal y en lo profesional. Porque sabemos que no se adquiere un nuevo conocimiento estudiando o leyendo, sino que lo hacemos cuando lo llevamos a la acción.

Nota: Las opiniones de este articulo son exclusiva responsabilidad de la autora