Espacio virtual, jóvenes y cuarentena
A una semana de la implementación de las restricciones obligatorias en el país, todos los ciudadanos debieron hacer modificaciones en su rutina diaria. Los jóvenes ya no podemos juntarnos con amigos a tomar mates en el parque o bien salir a tomar algo el fin de semana. Pero más allá de la lejanía física que existe entre las amistades, la tecnología funciona como puente para unirlas. Que haya cuarentena no es excusa válida para no ponerse al día con el otro, porque existe un gran abanico de programas y apps para lograrlo.
Las apps entraron por la ventana
El ejemplo más popular es Instagram, que durante los últimos años no solo se ha limitado a permitir la comunicación entre las personas, sino también a crear un espacio para el entretenimiento. Si bien esta red social se basa en compartir fotos con los demás usuarios, también permite jugar con ellas. Los filtros y efectos que ofrece se convierten en actividades lúdicas que van desde descomponer un rostro hasta responder cuestionarios con tópicos aleatorios.
Pero la frontera de esta plataforma no acaba allí. En esta última semana lo que se ha puesto de moda para combatir el aburrimiento son los llamados “vivos” en pareja. Esta función permite a dos usuarios establecer una conexión con sus seguidores en tiempo real. Sí, algo similar a lo que sucede con los canales de televisión, salvo que aquí la interacción es mucho más fluida a raíz de que los espectadores pueden hacer comentarios, preguntas o bien plantear un debate a quienes hacen el vivo.
Por último, con respecto a Instagram, los challenges -desafíos- estuvieron pisando bastante fuerte estos días entre nosotros. Uno de los más interesantes fue el de postear durante veinticuatro horas una foto en la cual las apariencias quedan en un segundo plano y, en su lugar, predominan imágenes más relajadas que incluyen muecas, accesorios graciosos y cabelleras despeinadas. Todo esto con la intención de transmitir un mensaje: descomprimir los estereotipos de belleza.
Otra app que está “tomando vuelo” en este contexto es Tik Tok, cuya materia prima son los vídeos. Allí, los cibernautas tienen el objetivo de entretener a los demás por medio de la creatividad. Deben ingeniárselas para re-significar audios de películas, series o canciones para crear así una nueva pieza actuada. Otras opciones frecuentes son enseñar a los seguidores lo hábiles que son tocando un instrumento, los pasos de una coreografía o bien una rutina de entrenamiento.
Por otra parte, ver contenido audiovisual con alguien, a pesar de la distancia, tampoco es un impedimento. La renombrada compañía de streaming en conjunto con Google Chrome, crearon Netflix Party, una herramienta que permite hacer comentarios con otra persona sobre una película durante su transcurso. Asimismo, con una modalidad parecida, Game Pigeon y Plato permiten a los internautas jugar por ejemplo, a la batalla naval, al pool o ajedrez y, en algunos casos, la posibilidad de chatear.
No son vacaciones
Imposible aburrirse con todo este abanico de ofertas, ¿verdad?
Pero no todo es diversión, hay que recordar que no son vacaciones, por lo que también es necesario ponerse al día con los trabajos y exigencias de la escuela o facultad. Este aislamiento social implica un cambio en el paradigma habitual, es decir una clase en un aula tangible, donde se acostumbra que los alumnos están cara a cara con un profesor. Por lo que ante esa imposibilidad, las aplicaciones de conferencias virtuales como Zoom o Google Meet intentan dar una mano. Eso sí, un factor clave para tener en cuenta en estas plataformas es el orden, que debe ser primordial, ya que caso contrario estos espacios pueden convertirse un verdadero caos, las voces se superponen y puede dar lugar a la confusión.
Desde otro punto de vista, algo que vale la pena resaltar es que de la mayoría de los jóvenes floreció una cierta responsabilidad civil. Las redes sociales comenzaron a cumplir un rol cada vez más firme como espacio para concientizar lo grave de esta enfermedad. Esto se visualiza cuando los usuarios comparten publicaciones que van desde noticias de cómo evolucionaría -hipotéticamente- la pandemia si no se respetan las medidas, hasta estudios científicos que comprueban la efectividad de lavarse las manos, pasando incluso por comunicados que desmienten mitos.
Todo ello bajo una misma consigna: #yomequedoencasa.
Por último, si bien es cierto que internet es capaz de solucionar varios inconvenientes que surgen durante la reclusión, existe esa necesidad y añoranza de compartir un mate junto a los amigos, charlar frente a frente con un compañero de curso o bien compartir una cena con algún familiar que no vive en casa. Claro está que por ahora, solo nos queda aguardar.