Entre David y Goliat

Publicado: 9 de septiembre de 2018

Cuenta el mito, que el joven Rey David, 1.000 años antes de Cristo, entró en guerra contra los Filisteos y una mañana propuso algo así como “un mano a mano” en el campo de batalla. Uno contra uno “para ahorrar sangre orillera”, diría Borges. El mejor de ellos contra el mejor de nosotros, y el que gana se lleva todo. Así fue que con una soga hecha de cuero, una piedra redonda y ayuda divina desde lo alto, mató a Goliat el gigante pagano.

Cuentan antiguas crónicas que miles de guerreros filisteos en ese instante, rodilla en tierra, rindieron sus armas y corazón al monoteísmo de Moisés.En el mundo del deporte, 3.000 años después también existen mitos. “Billetera mata galán”, “Equipo que gana no se toca”, “Presupuesto gana partidos”, “si la primer pelota que toco es buena, voy a tener un buen partido”, “de local es más fácil”, “nunca jugar con raqueta nueva” y tantos otros. Hace unos días un equipo de la división C del fútbol argentino se enfrentó, a un equipo de la A, uno de los más grandes, algo así como David contra Goliat.

Los de Luján contaban como el rey de Judea, solo con Juventud, Valor, una Técnica precisa, Hambre y Sed de Gloria. En el otro lado del campo de batalla estaban los “Filisteos de remera a rayas”, quienes exhibían Experiencia en combates Internacionales, Nombres propios, Gran Presupuesto, dirigentes jóvenes y famosos, acceso a un Coliseo techado de perfil internacional y congregan a una feligresía de no menos de 50.000 almas. Todo hacía pensar en una batalla desigual pero lo más hermoso de los deportes por equipo y en particular del Fútbol, es que en la cancha “somos 11 contra 11”. La Copa Argentina promueve ese maravilloso cruce de realidades absolutamente diferentes y por ende la posibilidad de romper mitos. Los dirigidos por Mariano Campodónico, tuvieron desde el inicio un buen planteo táctico, le faltaron el respeto al gran equipo rival, no tuvieron “pánico escénico”, tocaban por abajo el balón como insinuando “es nuestra” y por sobre todo se divirtieron, reían y estaban felices.

Intentaron dar lo mejor de ellos, y lo lograron. Mostraron ante cientos de miles de incrédulos espectadores que el chico, una vez más sorprendió al grande. La sorpresa llegó de la mano del buen juego colectivo, el fair play, algunas grandes individualidades y un objetivo común. Esos nobles ingredientes compensaron toda diferencia de estructura y trayectoria, volcando el campo de batalla a favor de Luján. La sorpresa fue tal, que el General Filisteo, al final de la batalla y movido por una incredulidad que le carcomía los huesos, bajó al vestuario con el único fin de corroborar que “solo eran 11 y que eran pibes de Luján”. Allí, rodilla en tierra, y obligado por su nobleza futbolera, reconoció el valor y la entrega del equipo monoteísta. Se perdió en los penales no en el juego, pero mi mensaje al plantel será recordar lo que escribió Nelson Mandela: “Yo nunca pierdo. Gano o Aprendo”. Todo en la vida es aprendizaje, el acierto y el fracaso siempre suman. El error nos señala aquello que tenemos que corregir para superarnos a nosotros mismos y las experiencias ganadas en estos dos partidos de Copa Argentina seguro irán al campeonato divisional que recién comienza.

Si prestamos atención, hay dos yapas en esta calesita. Primero el importante gesto institucional que dió el club Flandria al felicitar y destacar la entrega y garra del equipo, invitando a destronar por un instante a la violencia que tanto afectó y afecta al fútbol argentino.

Y la segunda, es que estos muchachos nos enseñan que frente a grandes desafíos e incertidumbres que tenemos como sociedad, si pudiéramos dar lo mejor de cada uno y funcionar como equipo, tirando todos para el mismo lado, seguro que saldríamos de cualquier crisis.Para concluir creo que el resultado global fue muy favorable. Ganaron todos. Los muchachos se mostraron y a más de uno ya le suena el teléfono, el Club Luján sacó chapa de Institución Grande, los Dirigentes continúan mostrando su gestión: Deporte, contención social, valores humanos, ladrillos, luces, compromiso con los adolescentes y un gran plantel profesional. Y los hinchas que sostienen pasionalmente al club salieron con la panza llena y los ojos rebalsados de imborrables imágenes.

Ellos estuvieron allí y les contarán a sus nietos que enfrentaron a los Gigantes Filisteos por las tierras de Judea, una tarde primaveral… Lic. Esteban GomezPsicoanalista UBAMN 25591MP 25668