En lucha con los Trabajadores de la Salud
“…Salen de sus celdas, se dan la mano, sonríen… les leen las sentencias, caminan… les ponen una mortaja blanca… Abajo esta la concurrencia sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro. Firmeza en el rostro de Fisher, plegaria en el de Spies, orgullo en el de Parsons. Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita “la voces que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora”. Le bajan la capucha, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuerpos caen y se balancean en una danza espantable.”
Así publicaba La Nación, el relato de la ejecución de los Mártires de Chicago. Ese grupo de militantes obreros anarquistas e inmigrantes que luchaba por las ocho horas de trabajo y contra la explotación capitalista.
Memoria Obrera
Cada primero de mayo en su memoria, el movimiento obrero mundial sale a las calles contra las injusticias de gobiernos títeres de las codicias patronales. La fecha la consagró la Segunda Internacional Socialista en 1889. Solo EEUU y Canadá ocultan en su calendario oficial tamaño crimen, pero viene la historia hacer brillar sus nombres en las demandas y pancartas con que visten las “avenues” los latinos y negros cada Día Internacional de los Trabajadores.
Esos mismos trabajadores llenan hoy las estadísticas americanas de muertos e infectados por inasistencia sanitaria en la pandemia, y a ellos, con total impunidad, “Menguele-Tump” recomendó “inyectar desinfectante”, mientras miles de trabajadores de la salud, en su mayoría mujeres, también negras y latinas, pierden la vida por falta de protección en el intento de salvar a los suyos. Vaya nuestro homenaje a ellos este primero de mayo, por la victoria de médicos, enfermeras, auxiliares, profesionales y científicos, que con miserables salarios en todo el mundo salvaran vidas exponiendo sus saberes, en sistemas de salud vaciados y colapsados. Y sumemos nuestras voces en apoyo a sus reclamos. Porque son ellos, también, los que encabezan en el mundo las luchas, denuncias y protestas contra los gobiernos capitalistas, de los cinco continentes.
Nuestra triste realidad
Tristemente, también nuestro país encabeza el rating de la tasa de infectados entre el personal de la salud. Resultado directo de la falta de inversión en materiales de protección del gobierno, que mantiene los mismos presupuestos para salud que Macri y Vidal, aún en la emergencia. Esos trabajadores en la provincia de Bs. As., organizados en la CICOP, llevan décadas sosteniendo con su trabajo y sus luchas el derecho a la salud pública, contra los gobiernos militares, radicales, peronistas y macristas, nacionales y provinciales, tuneados y teñidos de populares, que fueron destruyendo los hospitales, privatizando el sistema de salud con presupuestos recortados, aplicando las recetas del fondo monetario.
Nacido del aliento putrefacto y mortuorio del capitalismo, decadente y globalizado, este virus vino a enterrar para siempre las ilusiones mentirosas de bienestar y progreso que nos venden políticos y sindicalistas bien pagos y entreguistas, defensores de las leyes del mercado. En 189 países, la mitad de la humanidad sobrevive obligada al aislamiento social, miles de trabajadores ya quedaron sin vida y el BID estima que 2.500.000 serán infectados.
Para justificarse, repiten que ningún país estaba preparado
No quisieron gastar en prepararse para las nuevas pandemias, que ya científicos en muchas lenguas vienen anunciando. Esta no es la primera, y tampoco será la última si el capitalismo sigue dominando.
Para maximizar sus ganancias, empresarios y multinacionales con nombre y apellido (el 1% de la población mundial), envenenan las aguas, la tierra, el aire y avanzan en cada continente con la depredación de la naturaleza y sus ecosistemas. Desmontes, mega minería, feedlots, monocultivos y sus consecuencias: zoonosis, virus que mutan, recalentamiento, inundaciones, sequías, incendios, migraciones, miseria y destrucción de los hombres y mujeres a los que ponen de rodillas frente al hambre y las pandemias.
Esta pandemia puso en evidencia que no hay capitalismos buenos y malos. Los salvajes neoliberales o los benefactores europeos, todos terminaron eligiendo quien vive y quien muere por falta de respiradores.
La “dictadura china capitalista” intentó ocultar el surgimiento del COVID19, pero también la OMS demoró inexplicablemente los alertas. Todos querían evitar y retardar las cuarentenas. Gobiernos derechistas, conservadores y progresistas se resistieron y resisten a aplicarlas, porque defienden las ganancias de las grandes financieras y multinacionales. Por igual ya ofrecen “auxilio financiero” (que pagaremos todos) a las grandes patronales que se quejan porque dejaron de ganar unas semanas. Y dejan correr, como Alberto Fernández, el ataque de la gran patronal: despidos, rebajas salariales, extensión de jornadas de trabajo y recorte de derechos laborales. Esa receta que no va a cambiar aunque muchas cosas cambien cuando el confinamiento termine. Ya la dirigencia sindical peronista de la CGT anunció que aceptará sumisa. Eso tampoco cambiará.
Nuevos dirigentes políticos y sindicales
Los necesitamos, para que defiendan nuestras vidas contra las patronales que violan las normas sanitarias, las cuarentenas, que defiendan nuestros puestos de trabajo. Que pongan a funcionar cada establecimiento que cierre sus puertas. Que reclamen contra la inflación, por aumento de salarios, jubilaciones, pensiones y planes. Dirigentes que consulten a sus representados, y que trabajen por la unidad y no se rindan hasta que gobiernen los trabajadores. Que reclamen por una cuarentena sin hambre, sin despidos y sin rebaja salariales.
Fernández ordenó la continuidad del aislamiento, que frenó la velocidad de contagio, pero el esfuerzo se multiplica en hambre para el pueblo. Cuatro millones de nuevos pobres se sumaron en los últimos 30 días y bajan los salarios al ritmo de la inflación. Dinero hay para bancar la cuarentana de todes. Pero se la siguen llevando los de siempre. Así lo demuestran los 250.000 millones que salieron del país en pleno aislamiento para llenar las arcas de las financieras internacionales.
Lo que no hay son políticos gobernantes dispuestos a cambiar la historia.
Proponemos y reclamamos
Reclamamos desde el Frente de Izquierda y Trabajadores Unidad un fondo de emergencia, con fuertes impuestos a las grandes fortunas y a las 50 principales empresas multinacionales. Dejar de pagar la deuda externa, y con esos fondos se solucionen las necesidades sanitarias, se aumenten salarios y jubilaciones y se proteja a los trabajadores en negro y cuentapropistas, y asista a las mujeres y otres en situación de violencia.
Proponemos la necesidad de unir a todos los luchadores sociales y sindicales, a las mujeres y otres que enfrentan el patriarcado, a los viejos y jóvenes militantes ambientalistas en compromisos de luchas por los cambios necesarios.
Es la clase obrera la hacedora de riquezas, servicios y saberes científicos y artísticos. Es nuestro trabajo el que mueve la economía mundial y eso quedo claro en esta cuarentena.
Hay que terminar con el poder económico de las multinacionales y capitalistas. Con el poder político y sus gobiernos títeres, corruptos (que no dejan de hacer negocios con la comida que necesitamos). Debemos organizar colectivamente la producción en base a las necesidades de los pueblos y no las ganancias de unos pocos en cada rincón de este mundo.
Proponemos respetar las leyes de la naturaleza y su universo. Volver a abrazarnos y apretarnos las manos compañeras sin miedos. Un primero de mayo obrero y socialista que siembre esperanza y futuro.
Este primero de mayo sumate al acto virtual del Frente de Izquierda y Trabajadores Unidad a las 17 hs por las redes
Nota: Las opiniones expresadas en el artículo son responsabilidad de la autora