Día de la mujer: Por ellas, por todas, por vos

Publicado: 8 de marzo de 2020

El 8 de marzo se conmemora el Día de La Mujer Trabajadora, no se trata de un día festivo, sino de una jornada de lucha, de compromiso, de unión, de hermandad y de reivindicación de derechos. Lejos está de celebraciones el origen de este día, fue un 8 de marzo 1908 cuando un grupo de mujeres que trabajaban en la fábrica Cotton de Nueva York-Estados Unidos, en reclamo de una reducción de la jornada laboral, un salario igual al que percibían los hombres, murieron incendiadas en el interior de la fábrica. La historia cuenta, que el dueño ordenó cerrar las puertas del edificio para que las mujeres desistieran y abandonaran el lugar. El resultado fue la muerte de las 129 obreras que se encontraban en su interior.

Otro hecho terrible ocurrió en 1875 cuando cientos de mujeres trabajadoras tomaron las calles y reclamaron la desigualdad laboral frente a los hombres. La represión policial dejó un saldo de 120 mujeres muertas, dando origen al primer sindicato femenino. Los años pasaron y el cambio de siglo no ha garantizado la mejora de las condiciones laborales, sociales, culturales, económicas y políticas de las mujeres. Todos los días, son ellas quienes se enfrentan a un mundo desigual donde el control y la dominación, sigue siendo ejercida por los hombres, donde las grandes y más importantes decisiones continúan en manos de ellos. Donde la precariedad laboral, la brecha salarial, los obstáculos para acceder a cargos jerárquicos son moneda corriente en este mundo globalizado, donde son pocos los países que lograron equilibrar la balanza.

La lucha por la igualdad y la paridad de derechos parece a veces avanzar, pero también retroceder a pasos agigantados. Recién comenzado marzo 2020 ya son 5 los femicidios ocurridos, sobre un total de 68 en lo que va del año. Las portadas de los diarios y las pantallas de la televisión parecen ser una película de terror, pero es la más pura realidad de una sociedad machista y patriarcal.

Las mujeres son desechadas, quemadas, estranguladas, descuartizadas. La consigna Ni Una Menos, cuestionada por algunos hombres y mujeres que muy pocos reflexivos y empáticos preguntan: Pero… ¿No hay ni uno menos? Este lema que nació allá por el 2015, parece ser insuficiente en los tiempos que corren. Muchas mujeres que han levantado esas banderas, que han tomado posición en sus propias redes sociales, que han puesto su cuerpo y militado en las calles, hoy no están presentes. Un claro ejemplo, es el de Micaela García, una joven entrerriana de 21 años, militante del Movimiento Evita, que fue víctima de femicidio en manos de Sebastián Wagner. Hay que recordar, que este femicida en 2012 ya había sido condenado por abuso sexual a nueve años de prisión y estuvo en la cárcel hasta que el juez de Ejecución de Penas de Gualeguaychú Carlos Rossi lo liberó en 2016. (sin palabras)….

De este caso deriva la Ley Micaela, que establece la capacitación obligatoria en género y violencia de género para todas las personas que se desempeñan en la función pública, en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación.
Hoy son más las mujeres que se animan a hablar, a denunciar, a expresar lo que viven en sus hogares y lugares de trabajo. Sin embargo, quienes deben ampararlas, protegerlas, contenerlas, asesorarlas no lo hacen, lamentablemente el marco legal-normativo en Argentina parece letra muerta, ante cifras desgarradoras de situaciones de violencia, abuso y femicidios.

Por último, hay que decir que los medios de comunicación como formadores de opinión tienen un rol preponderante en una sociedad mega informada. Es por eso que deben tomar dimensión de la construcción que hacen de los hechos, de cómo cuentan lo que pasa, cuál es el lenguaje que se utiliza, cuáles son las imágenes que muestran, en qué lugar ubican a la víctima y al victimario.
Los medios de comunicación, y sus periodistas: ¿Están formados en perspectiva de género? Todos los ciudadanos y ciudadanas deben contribuir a una sociedad mejor, pero son los medios muchas veces esa ventana que muestra la “realidad”, son las noticias que ellos cuentan las que los ciudadanos/as reproducen.

Por tal razón, es fundamental la toma de conciencia y el compromiso de quienes ejercemos la comunicación y el periodismo de formarnos, pero sobre todo de revisar nuestras prácticas profesionales, para que entre todos podamos contribuir a una sociedad más justa, más igualitaria, más inclusiva, con menos complicidad judicial y política, con iguales derechos para hombres y mujeres.