A un año del inusual desempate vicepresidencial
Una demostración más del funcionamiento del sistema constitucional argentino
Por Néstor Fabián Migueliz(*)
Hace exactamente un año, vastos sectores de la comunidad aguardaron hasta la madrugada el resultado de una votación senatorial. El país en vilo, atento, … expectante, ante la formación de mayorías eventuales en el caso puntual de una votación parlamentaria, en una de las Cámaras del Congreso Federal.
Pero se debatía mucho más que eso. Todos ya lo hemos advertido, a juzgar por los hechos venideros y por el resultado de los comicios del aún reciente 28 de junio de 2009. Muchos aún estarán meditando sobre el particular suceso de aquel jueves 17 de julio de 2008. No confunda el lector. No tratan estas líneas de ensalzar postura política personal alguna, sino -simplemente- de reproducir, con ánimo esclarecedor y un año después, contenidos del análisis jurídicoinstitucional de aquél momento.
Sostuvimos entonces -como tantos- que era el Poder Legislativo el ámbito natural de debate de una cuestión como la que forzó ese desempate; y encontrando un precedente en 1882 (el vicepresidente Francisco Madero, al decidir postergar la organización de la justicia penal de la Capital Federal para el siguiente período parlamentario), decíamos “Antes como ahora, en 1882 y en 2008, el Senado federal debate y -en la votación- el resultado arroja un empate, y luego otro empate. Son la Carta Magna (Art. 57) y -en consecuencia- el reglamento del Cuerpo (Art. 213) quienes llaman al presidente a desempatar. Estando presente en el recinto el vicepresidente de la Nación y presidiendo la sesión, le cabe dicho deber propio de su cargo y de su investidura”.
Opinábamos -sobre la institución vicepresidencial- que “…se ha escrito mucho acerca de la naturaleza sui generis de tal institución (que sólo es la “figura de reserva” que reemplaza en ciertos casos al presidente de la Nación, que pertenece al Ejecutivo o al Legislativo, que no es legislador pero -en cuanto presidente- desempata en las votaciones, que es o no la cabeza institucional del Poder Legislativo, que tiene importantes atribuciones parlamentarias, etc.), cuyas particularidades -en varios aspectos- comparte con el mismo Senado, al que preside de fuera de su seno”.
Acerca del voto en sí mismo, explicábamos que el sufragio “… del vicepresidente -en el único y puntual caso previsto- integra y completa lo que luego será “la decisión” senatorial. No constituye un voto preponderante y solitario de envergadura per se: el voto vicepresidencial contribuye a formar la mayoría inminente que debe obtener el colegiado para adoptar una postura política. Y ésta es la decisión del Senado de la Nación; y no la aislada voluntad de un funcionario o autoridad unipersonal de la Constitución en uso de propias atribuciones”.
En cuanto a las posturas político idelológicas del llamado constitucionalmente a desempatar, transcribíamos estas opiniones: “
“Cómo se había manifestado el vicepresidente de la Nación, previo al debate legislativo? «Mi trabajo es presidir el Senado… Lo demás es una excepción en la circunstancialidad… La gente no opinaba en contra de las retenciones; está pidiendo una mayor institucionalidad, que se cumpliera con lo que se votó. Y ahora están pidiendo la resolución del Congreso…. Lo primero que hay que hacer es salir de este conflicto (gobierno-productores rurales) con una ley que lo solucione…..» (Reportaje al vicepresidente de la Nación, Ing. Julio Cobos de fecha 5 de julio de 2008; reproducido en Perfil, domingo 20/07/2008, páginas 36-41).
Y en el momento del desempate y la votación ?
“Yo sé que formo parte del gobierno y que vengo de otro sector, de otro espacio político, y por ahí esto me permite disentir en algunas cosas. Esto es la pluralidad. Esto es actuar de acuerdo con las convicciones que uno tiene…. Quiero pedir que evalúen la posibilidad de un cuarto intermedio para encontrar una solución, que es la que está esperando la ciudadanía…. Le pido a la presidenta de los argentinos, que tiene la posibilidad de enviar un nuevo proyecto, que contemple todo lo que se ha dicho. Que contemple todos los aportes que se han brindado….” (Versión taquigráfica, sesión Senado de la Nación, 17 de julio de 2008).
No es a esto a lo que se refería Sarmiento en 1882 … ?, cuando nos escribe sobre la “previsibilidad” del desempate vicepresidencial ?, elogiando, por caso, la decisión del entonces vicepresidente de Julio A. Roca, Francisco Madero ?
Una prueba más del pleno funcionamiento del sistema que los constituyentes de 1853-60 construyeron y adaptaron para nuestra República.
Link relacionado:
http://www.eldial.com/suplementos/economico/tcdNP.asp?id=3948&id_publicar=6289&fecha_publicar=17/10/2008&camara=Nota+de+Opini%F3n
Luján, julio 17 de 2009.
(*)Néstor Fabián Migueliz
Abogado, investigador, iuspublicista