A los que luchan, resisten y sueñan

Publicado: 29 de abril de 2020

En el día de las trabajadoras y trabajadores es necesario poder revalorizar su rol y poder ver cómo la mujer y el hombre se transforman a través del trabajo.

Actores y actrices indispensables

Los trabajadores ante todo somos actores esenciales de los diferentes escenarios que mutan a través del tiempo. Somos modificadores de realidad. Somos trabajadores/as porque tenemos claro que es posible trabajar para la libertad y que cuanto más libertad logremos conseguir, más nos iremos transformando y nuestros derechos ya no serán “torcidos” sino valorados y ejercidos.
Repensar la palabra trabajador es ineludiblemente volver a sumergirnos en los recovecos de la Memoria que sin duda son los pilares fundamentales de una construcción colectiva que avanza y se fortalece en cada lucha y en cada esfuerzo.

¿Nos preguntamos por qué somos constructores de futuro? Porque llevamos en nuestro ADN la mística, la solidaridad, el compromiso, una inmensa comprensión y la fuerza, mucha fuerza. Sin embargo nada de esto podría existir si no apalabramos al sujeto de esta hermosa oración que no tiene un punto final, sino la entereza de un significado. Es la palabra “compañero/a”, con quienes compartimos y nos acompañamos, tanto en lo más bello como también en lo más difícil. Es con quien nos animamos a caminar, a confiar, a dialogar y a pensar en otras realidades posibles.
Construimos el punto seguido de la historia porque tenemos la fuerte convicción que nada es estático, sino una rápida diacronía que se expande en nuestros pensamientos y en cada acción. Somos constructores pero también escultores de utopías, nos reinventamos y seguimos escribiendo la historia.
Las compañeras y los compañeros de la clase trabajadora somos sujetos políticos y creemos que tenemos que ser los motores de las transformaciones. Tenemos que defender los “intereses de clase”, participar en todos los ámbitos donde se pueda democratizar las instituciones. Luchar por una justa distribución de la riqueza y de la palabra.

Empoderarnos y reconocernos en la lucha política

Las compañeras y compañeros trabajadores de la Educación sabemos de luchas, de avances y retrocesos pero por sobre todo sabemos de solidaridad, de empeño, de no claudicación. Sabemos de una línea de acción clara que piensa a la educación como un derecho social, como obligación indelegable del estado, tanto en su organización como en su financiamiento. Somos constructores del hecho político educativo.
Nos desenraizamos para poder seguir construyendo un territorio donde reinventarnos sea la tarea y de esa manera poder expandirnos, fugarnos hacia una nueva posibilidad.
Hoy nuestros territorios están poblados de trabajadores y trabajadoras que, como diría Galeano, “Arden la vida con tantas ganas que quien se acerca se enciende”. Compañeros que saben de la necesidad del otro, que entienden que la salida es siempre colectiva, docentes y auxiliares que ante la adversidad cuidan y educan.

Una nueva pedagogía del amor nos sigue transformando

Creo que el amor y la esperanza son la clave fundamental de todo esto. Atravesamos tiempos excepcionales donde la coyuntura va mutando día a día.  Las certezas y las decisiones dejan ver sus frutos pero se sigue percibiendo ese sentimiento de vacío o de incertidumbre, intersticios que sólo a través de lxs trabajadores de la educación se podrán rellenar. Es necesario seguir diseñando estrategias para poder seguir haciendo escuela.
Volviendo a pasar por el corazón algunas palabras, quiero compartir con ustedes una frase de nuestra querida compañera Stella Maldonado que tampoco tiene un punto final, sino es una invitación a la esperanza, “Luchamos para hacer posible lo necesario”.

Nota: Las opiniones de este articulo son responsabilidad de la autora