Sábado 25 de junio de 2022
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Allá por el año 2008 decidí viajar a nuestras Islas Malvinas, lugar donde hacía más de 25 años, precisamente en el año 1982, habíamos enfrentado en cruentos combates al pirata inglés, ayudado por otros mal acostumbrados países invasores del mundo que desconocen de Soberanía, de Humanidad; haciéndolo entonces como soldado en las filas del glorioso e histórico Regimiento de Infantería Mecanizada nº 6.

Decisión motivada particularmente en saciar una necesidad en mi plano psicológico y atinente a lo existencial que impusiera la guerra por siempre en mi mente; necesidad que procuraba unir mi historia personal entre las etapas de la adolescencia, la guerra, la juventud, la adultez y así hasta esos días del mes de marzo del año 2009 en que llegué a Puerto Argentino con ese fin.

Muy excitado me dirigí hacia las posiciones finales que ocupamos con la Compañía “A” en el inicio del conflicto, ubicadas al sur de la ciudad, en la amplia pradera que se encuentra al costado derecho del camino, hacia el aeropuerto, frente al mar, y al detenerme en una carrera sobre la turba que nos cobijó, comencé un veloz retroceso en la memoria, transportándome a los días de la guerra, teniendo sensaciones de ansiedad, de orgullo, de patriotismo, de miedo y aturdimiento; todas al unísono generándome una turbulencia de emociones compuesta del pasado y de la realidad actual en ese instante; confundiéndose el ayer y ese presente en una fuerte vivencia de ser testigo de mi propio pasado.

En un momento dado, despierto de esa situación por el ruido de un avión de combate que sobrevuela sobre mi sector realizando varias maniobras como amedrentando la soberanía viviente de mi persona que lo observaba ya sin miedo alguno mientras se perdía en la lejanía, hacia el oeste tras los montes de Dos Hermanas y Harriet; pero, nuevamente el pasado bélico me invadió, recordando el frío, la llovizna, el viento que te cortaba la piel como así el hambre y la sed que se unían día a día como enemigos adicionales; de vivir en los pozos de zorro, llenos de agua a raíz del humedal en la turba y que impedía estar afuera, pero a la vez era el único refugio para sobrevivir, y contradictoriamente muchas veces podía ser mi féretro natural.

Recordaba el hostigamiento, el ablande, el cañoneo enemigo sobre las posiciones, bombas que caían por doquier, ruidos de aviones, helicópteros, bengalas ardientemente suspendidas en el cielo iluminando el campo de batalla, el eco de los disparos acompañados de munición trazante que cortaban el aire cual minicometa sobre las praderas y los montes, metrallas de todo tipo y de artillería que se respondían en incesantes duelos; hasta que un día se escuchó el silencio y saber de tantos hermanos argentinos muertos y heridos por la batalla, perdiendo a ese joven que había ido a defender la soberanía de nuestra patria y que al mismo trataba de recuperarlo en el tiempo, tornándose todo muy confuso.

Mi mirada seguía buscando en el pasado al joven perdido para incorporarlo a ese Yo, donde faltaba como el plasma a su sangre para seguir viviendo pero, un presente ocupaba su lugar, e insistiendo ante ello salí de mi confusión y para aclararlo me dije: Por qué venir a buscar a aquel joven soldado?
Si él convive y cuida de nuestros hermanos caídos, haciendo de la permanencia una existencia. ¡Sí, es mejor que ese joven soldado que busco, junto a otros, siga custodiando este suelo sobre el que tantas vidas y sangre se derramaron en defensa de la Patria y su Soberanía!

De regreso por esos días, cuando despegó el avión de las islas, las miré desde el cielo y con un suspiro que acarició mi alma dándome paz en lo que buscaba, expresé:

MI JOVEN SOLDADO SE QUEDÓ ALLÍ HACE MUCHO TIEMPO DONDE COMBATIÓ,
DONDE LA TURBA TE ABRIGA Y EL VIENTO FRÍO TE HIELA,
SEGURAMENTE EN ALGUNA TRINCHERA PERDIDA, ÉL SIGUE VAGANDO POR AHÍ,
CUSTODIANDO CON OTROS HERMANOS ÉSTAS ISLAS…
NUESTRAS “ISLAS MALVINAS”.

Quisiera compartir con mis vecinos de Lujan un último pensamiento:

SI HAS SOBREVIVIDO A LA DERROTA,
SÉ FUERTE ANTE ELLA, PORQUE EN LA VIDA TU IDEAL ES DE VICTORIA;
Y A ELLO NO SE LO VENCE JAMÁS.

 

Nota: Las opiniones de este artículo son responsabilidad del autor.

Publicado el viernes 1 de abril de 2022

Date test: 2022-04-01T09:04:18Z

Modificado: 2022-04-03

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