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CARTA DE LA PUERTA DE LA ANTESALA DEL SALÓN DE LA INDEPENDENCIA DE LA CASA DE TUCUMÁN.

Tucumán, 9 de julio de 2021.

Al pueblo de Luján:
Escribo esta carta, desde el lugar que ocupo ahora, no ya desde el Cabildo de Luján, sino nuevamente en Tucumán, en mi antigua casa, pero es una construcción nueva. Extraño aquella casa, a la que pertenecí y que dejé en Tucumán cuando la misma fue demolida. Los últimos ruidos que sentí, fue la piqueta que tiraba todo.
Mis viejas maderas forman dos hojas de cedro con tableros salientes y es toda la riqueza que tengo. Mido 2,83 mts por 1,70 mts. Soy la puerta de la antesala que conducía al salón donde se juró la Independencia.
El duende de la magia de la historia, permite que mi voz llegue a Uds. Mis maderas están llenas de recuerdos que quiero compartirlos.
La Casa donde estaba era de la Sra. Francisca Bazán de Laguna que la había ofrecido para que se reunieran los congresales. Era una hermosa casa de fines del siglo XVIII, de estilo barroco español.
Cuando el Congreso se trasladó a Buenos Aires en 1817, mi casa quedó abandonada. En 1874 el gobierno de Tucumán la compró y se transformó en oficinas de Correo y Telégrafo. En 1903 el presidente Julio Argentino Roca ordenó derribarla y sólo mantuvieron un templete con las paredes del salón de la Independencia. Ahí aparece la figura de Agustín Gnecco comprando lo que pudo de esa demolición. Al morir éste, sus hijos dispusieron vender parte de la colección a un norteamericano.

Don Enrique Udaondo, Director del Museo de Luján, ordenó comprar las 10.000 piezas puestas a la venta. Llegamos en vagones de Ferrocarril a Luján en 1942.
Mi casa fue reconstruida, por iniciativa de un diputado Ramón Paz Posse en 1941 y el 24 de septiembre de 1943 se inauguró como Museo. Esto lo conocí por explicaciones que escuché después.

Vuelvo a mis recuerdos del 9 de julio. Fue un día claro y hermoso. Desde temprano llegaron los diputados con la decisión de declarar la Independencia de España. Estaban 29 representantes de los 33 que habían llegado. La mayoría eran sacerdotes, comerciantes, abogados, estancieros, habían sido elegidos por los Cabildos de las ciudades. Alrededor de las 2.30 de la tarde, el presidente sanjuanino, Narciso Laprida preguntó » si querían que las Provincia de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli»
todos proclamaron: ¡Sí! Recuerdo que el 19 de julio se completó la declaración, cuando el diputado Medrano, representante de Buenos Aires propuso agregar al acta: “libres de toda dominación extranjera» .Escuché que esta disposición se asumió por el peligro del avance de portugueses y las ambiciones de los ingleses. El 21 de julio los diputados juraron el acta de Independencia y para mí fue otro día de emoción.

Pero quiero contarles que el 10 de julio Tucumán festejó el desafío de nacer como País libre. Desde mi lugar pude seguir los acontecimientos del día.

A la mañana el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón presidió las ceremonias. Desfilaron 5000 gauchos con ponchos y lanzas. Se ofició una misa pidiendo a Dios por la Patria. Por la noche, en mi casa se realizó un baile.
Llegaron los diputados y las familias más nobles de la ciudad. El gobernador de Tucumán Bernabé Araoz, con su familia fueron los anfitriones del baile. Los recuerdos los atesoro tan cercanos, que percibo la alegría de la gente que llegaba cruzando el patio de la Casa adornado con farolitos de papel y guirnaldas. El piano y el violín animaban la fiesta y su música recibía a los invitados. En la plaza estaba la gente del pueblo, festejaban y bailaban, guitarras y payadores con su ingenio eran el centro del festejo, más lejos se sentían los tambores de los negros.

Las muchachas vestían trajes de muselina, brocato o seda, mangas tipo farolitos, talle imperio, amplios escotes y la falda que dejaban ver atrevidamente el tobillo. Tenían como abrigo una capita de terciopelo, mantones, rebozos o chales. Muchas llevaban el cabello recogido, bucles, trenzas o rizos adornados con flores, moños o pequeñas peinetas. No se conocían el peinetón, ni el miriñaque y los almidones. En la mano agitaban grandes pañuelos y hermosos abanicos. Admiré mucho la elegancia de los jóvenes: pantalones ajustados, frack, chalecos,pañuelos anudados formando moños o corbatas, camisas con puntillas bordadas, botas altas, sombrero, bastón y capas.
El baile se animó al compás del cielito, la condición, el minué, el vals y la contradanza. La pareja más aplaudida fue Manuel Belgrano con Dolores Helguera.

Hasta recuerdo que los caballeros hablaban de la situación militar, de las derrotas de los ejércitos del Alto Perú, de la valentía de Martín Miguel de Güemes y sus gauchos defendiendo la frontera norte, del general don José de San Martín y la preparación del ejército de los Andes en el Plumerillo, del peligro de la invasión portuguesa en la Banda Oriental, y la ausencia de los diputados orientales y del Litoral que respondían a Artigas.
Las señoras sentadas, vigilando a sus hijas, hablaban de recetas de cocina. ¿Las recetas?: puchero, carbonada, empanadas, locro, ternera asada, pescado frito. Hasta me acuerdo que se quejaban de la escasez de las verduras
y que sólo conseguían zapallo y batatas. El pavo relleno y el cordero decían servirlo para las ocasiones especiales. Los postres preferidos eran: dulces caseros, sidra cayote, zapallo, batata, arroz con leche, pasteles.
Me parece ver a los negros sirviendo mate de leche perfumado con canela, chocolate y licores caseros. Las muchachas cruzaban miradas con los jóvenes y movían el abanico con ese lenguaje tan particular, que ya no volví a ver.

Se bailó hasta muy tarde, cerca de la una de la mañana y me quedé sola en la casa. Había cesado la música, se apagaron las velas y la noche oscura y fría me envolvió.
Supe por los comentarios de los diputados que la fiesta oficial se celebró el 24 de septiembre en el mismo campo donde el Gral. Manuel Belgrano había librado la gloriosa batalla de Tucumán. También conocí por las conversaciones
de los señores, que en Bs. As se juró y celebró la Independencia el 12 de octubre, y en la Villa de Luján entre el 12 y 13 de septiembre.

Pero Uds. se preguntarán por qué ya no estoy en el Cabildo de Luján. Es parte de esta historia triste de desarraigo, traslados y pocas explicaciones. Salí de Luján, sin despedida de nadie, antes del 9 de julio del 2007. Me llevaron como a escondidas. No pensé regresar a Tucumán. ¿Porqué salí de esa forma, apresurada, furtiva, oculta? No lo sé. Ahora estoy aquí, en Tucumán. ¿Dónde debería estar? Muchas veces dudo sobre mi destino y pienso cuál es mi lugar; pero reconozco que si no hubiera sido por Don Enrique Udaondo ya no estaría en el país. Estoy nuevamente aquí en Tucumán. Nadie habla de Gnecco, ni de Udaondo, sólo escucho, que se hizo justicia y que volví del lugar donde siempre debí estar. ¿Pero por culpa de quién me sacaron? Mi historia futura dirá si me quedaré siempre aquí. o volveré a Luján ¿ A quién pertenezco?, Soy Patrimonio de la provincia de Buenos Aires?, ¿ me quedaré aquí?, ¿ La gente de Luján y quienes llegan al Complejo Museográfico preguntan por mí?.

Me siento protagonista de aquellas jornadas de 1816 y soy un patrimonio que atesora presencias y memorias. Me gustaría ser recordada desde Luján.
Seguir siendo presencia entre ustedes y que las situaciones no siempre claras de idas y vueltas se resolvieran con justicia, probidad y rectitud.
Mi mensaje desde Tucumán es: que la tolerancia, el dialogo, el acercamiento, los proyectos comunes son los que ayudan a construir la Patria. Aquellos protagonistas de 1816, de la nada comenzaron a fundarla, y esta se levanta con sacrificios, honestidad y entrega. Cada año las memorias de los días de libertad e independencia deben resurgir para decirnos: que siempre la esperanza debe superar el desaliento y que el camino verdadero ya está en marcha, porque es el trayecto de la Democracia.

La Democracia es encuentro, diferencias pero tolerancia, poder sin ambición, unión sin diferencias, paz, armonía, libertad de expresión y posibilidad de trazar proyectos comunes para bien del país.
Por eso les dijo¡ Viva la Patria!.

Puerta de la antesala del salón de la Independencia, desde Tucumán.

 

Nota: Las opiniones de este artículo son responsabilidad de la autora

Publicado el jueves 8 de julio de 2021

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