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Hace más de dos años en este mismo medio de comunicación, escribíamos que preferíamos hablar de “Huerta” y no de “Cantera” como habitualmente se dice, haciendo referencia al área de futbol juvenil que cada club posee. Pensamos que de una cantera se extraen piedras preciosas con un fin solamente lucrativo, por lo general para unos pocos piolas de siempre.

La idea de Huerta es más afín al concepto de “proceso formativo integral”. Tanto en la huerta como en el club, el tiempo, la espera y el cuidado son esenciales para que se den buenos frutos.

Los formadores son los que cuidan y acompañan el crecimiento de cada pibe. Saben qué decir y qué hacer en el caso por caso. Por momentos son flexibles y contenedores, por otros momentos son estrictos, limitantes y saben trabajar con la disciplina, personal, grupal e institucional. Saber “comer banco”, “no ser convocado”, “trabajar en equipo” y tolerar “la injusticia de un resultado” o una “lesión”, son aptitudes necesarias en la vida futura de un deportista profesional. Y por ende, de todo ciudadano integrado a su tiempo histórico-social.

De cada 100 chicos que en nuestro país, que se inician en la 9º categoría, solo 10 tienen posibilidades de debutar en la primera de algún club de futbol y esa proporción se ajusta a 1 en 1.000 que llegará a la primera de un club grande a nivel nacional.

Es poco común que clubes del ascenso “tengan una hermosa huerta detrás de su cancha principal”. Es decir, el trabajo formativo serio no es para cualquiera y un gran porcentaje de las instituciones no cuenta con equipos de formadores y mucho menos con proyectos a largo plazo. La vida cotidiana de los clubes del ascenso en nuestro país es tan azarosa y cuesta arriba, que se lleva puesto a cualquier proyecto institucional y formativo en futbol y/o en cualquier otra disciplina.

El Club Luján se viene esforzando para ser una honrosa excepción. Con más de 5 años de recorrido, el proyecto juvenil se consolida. Por el lado de la institución, el logro se inició con la gestión de Mariano y Juan Pablo Peretto y ahora continúa con Machi Goñi e Ivana Gomez Luzzi.
Por el lado del equipo de formadores están Manuel Lorenzo y Hernán Lacerence en la organización general y Maxi López supervisando los engranajes deportivos de un grupo de más de 10 adultos formadores, que año tras año aportamos nuestro granito de arena.

Las dos partes han sabido gestionar una alianza estratégica para potenciar “la huerta lujanera”.
Los objetivos fueron simples y claves. En primer lugar, formar jóvenes deportistas con valores humanos, privilegiando la Escuela, la Familia y el Deporte.
En segundo término, promover a la primera jugadores que vienen siendo formados en el eje Técnico-táctico, Físico-nutricional y Psicológico-grupal.

No es la primera vez que debutan en la primera división jóvenes del club pero sí es inédita la cantidad y calidad de los jugadores que fueron proyectados a lo más alto que el club podía ofrecerles.

Así las cosas, en el 2019 mientras el buzo de DT era llevado por el querido Abel Oroná (otro que pasó por la huerta) y bajo su mirada atenta y contenedora, debutaron Marcos Giacovino, Ulises Bustos y Simón Martínez.
En este frenético 2020 debutaron también Román López y Damián Iglesias.

Pero lo más maravilloso que tiene para exhibir nuestro club es que en estos momentos el 50 % del plantel superior de profesionales está compuesto por pibes que vienen de las inferiores… perdón… de nuestra huerta.
Es cierto que las circunstancias socio-económicas de este año dificultaron nuevos contratos pero no es menos cierto que cuando se tuvo que mirar hacia la Huerta, ésta estaba llena de fuertes y crecidos brotes, fruto de la labranza silenciosa de los 5 años anteriores. Brotes que estaban listos para sumarse al plantel profesional.

Ellos son: Tomas Gulo, Facundo García, Francisco Lemos, Esteban Lobos, Román López, Damián iglesias, Ulises Bustos, Marcos Giacovino, Simón Martínez, Gonzalo Campos, Mateo Irrazabal, Gonzalo Cañete y Enzo Laurino.

Estar en un plantel con profesionales de cientos de batallas como Maxi Pighín, el Polaco Sánchez o Martin Zúccaro no es fácil y lo sabemos. Pero deben valorizar estar en un lugar de mucha responsabilidad y mostrar gratitud para con todos los aprendizajes y experiencias que los “veteranos” tendrán para darles.

Valoramos y agradecemos el esfuerzo y la voluntad de ellos y sus familias, porque detrás de cada uno de estos nombres hay una mamá, un papá, abuelos y abuelas que vienen acompañándolos desde que eran niños, llevándolos, trayéndolos, “regándolos”, aconsejándolos con un solo objetivo. O mejor dicho… con un bello sueño: ¡Debutar en primera!
Ustedes y sus familias lo lograron. ¡Felicitaciones!

Publicado el miércoles 30 de diciembre de 2020

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