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HITO. Los criollos escuchan la palabra del Padre Fornero

HITO. Los criollos escuchan la palabra del Padre Fornero

Se llevó a cabo en la mañana de hoy la ceremonia que conmemoró la partida de los criollos convocados por Juan M. de Pueyrredón que combatieron en Perdriel. El acto se realizó frente al Cabildo de Luján.

El padre Luis Fornero celebró la santa misa. Estuvieron presentes criollos a caballo, el Presidente del HCD Hernán Mosca, el Concejal Ariel Notta e integrantes de diferentes instituciones.

Luego de partir de Luján los criollos fueron incorporados a las fuerzas
de Liniers que vencieron al invasor británico. 1º de agosto de 1806

LOS CRIOLLOS. A punto de partir de Luján

LOS CRIOLLOS. A punto de partir de Luján

HISTORIA

La Batalla de Perdriel

La idea de un ataque sobre los asentamientos españoles en el Río de la Plata por parte de la Corona Británica en la primera década del siglo XIX, fue planeada por el almirante Sir Home Popham.
Con el objetivo de llevar esta idea a la realidad, Popham acudió al Consejo de Ministros en búsqueda de apoyo a su iniciativa, la cual, puesta en práctica, permitiría expandir el territorio británico tanto militar como comercialmente, lo que seria muy provechoso para Gran Bretaña, ya que en esos tiempos disputaba con Francia el dominio mundial.

A principios del año 1806, Popham, apoyado por los Ministros Henry Dundas, y William Pitt, es enviado a Sudáfrica, donde logra convencer al General Sir David Bayrd de que le otorgara hombres para emprender la conquista, sin previa presentación de una orden oficial.

El General Bayrd autoriza a Popham a disponer de efectivos, pero con la condición de que estos estuvieran al mando del General William Carr Beresford (segundo al mando del Bayrd), lo que resulta por ser aceptado por Popham.

En los primeros días del mes de Junio, cinco naves británicas llegan al Río de la Plata con intenciones de tomar Montevideo, pero debido a las dificultades geográficas del terreno la opción fue reemplazada por la idea de tomar Buenos Aires, Capital del Virreinato. Fue el 25 de dicho mes cuando las tropas desembarcaron en Quilmes.

Al día siguiente por la noche el regimiento de blandengues, encargado de custodiar las fronteras contra el indio, divisa a la escuadra británica y se llevan a cabo los primeros enfrentamientos.
La superioridad de los británicos en armamentos y efectivos hace retroceder a los blandengues, consiguiendo así, el arribo al Río de Las Conchas (actual Río Reconquista).

El Virrey Sobremonte, enviado por España a gobernar el Virreinato, ordena la quema del puente Gálvez, impidiendo momentáneamente el paso del invasor, el cual luego improvisa un camino con botes logrando avanzar hasta tomar posesión del Cabildo.Por esa causa Sobremonte huye con el tesoro de la ciudad hacia Córdoba en búsqueda de refuerzos.

Ante esta situación, la incertidumbre de los habitantes no les permitía saber a quien responder.
Algunos juraron lealtad al rey británico, y otros, entre los cuales estaban los franceses Santiago de Liniers, capitán de navío que trabajaba al servicio de la Corona Española, y el comerciante Juan Martín de Pueyrredón, idearon un plan para reconquistar Buenos Aires.

Una vez tomado el Cabildo, la cúpula militar británica presionó a la burguesía local para que dieran a conocer la ubicación del dinero que se había llevado Sobremonte.

Luego de varias horas y habiendo conseguido la información, los británicos persiguen el rastro del Virrey, hasta lograr alcanzarlo en el Cabildo de Luján. Es allí que también toman posesión de los caudales, enviándolos a Londres, donde luego serian exhibidos con honores por las calles de dicha capital. Mientras tanto, el Virrey huye cobardemente hacia Córdoba.

Debido al gran descontento de la población y la falta de autoridades españolas, Liniers y Pueyrredón deciden dirigirse a Montevideo a pedirle refuerzos al Sr. Gobernador Pascual Ruiz Huidobro. Luego, Pueyrredón vuelve y se dirige a Luján a reclutar milicianos para emprender la acción.

Un acontecimiento muy particular ocurre cuando los británicos se enteran de la existencia de un almacén de pólvora en las cercanías de San José de Flores, y se dirigen a él, en una cantidad de cien hombres con el fin de vaciarlo. Pero dado que el cargamento de pólvora era demasiado para ellos, echaron gran parte de él en el pozo de agua del almacén y el resto, por no caber, lo desparramaron por el suelo y lo mezclaron con la tierra.

Poco tiempo después tomaron un buey que pasaba por allí y lo mataron para comerlo. Pero al encender el fuego, no teniendo en cuenta la pólvora revuelta en la tierra, esta comenzó a prenderse hasta llegar al pozo donde estaba la mayor porción, la cual explotó, matando a veinte hombres e hiriendo a algunos otros.

Mientras tanto, en Luján, cientos de milicianos de la zona se reunieron para emprender, junto a Pueyrredón, la reconquista de Buenos Aires. Como no tenían un uniforme en común, el cura párroco de la villa, Presbítero Montes Carballo les otorga cintas celestes y blancas de treinta y ocho centímetros de largo (colores y altura de la virgen respectivamente), que desde ese entonces les servirían como elemento de identificación.
Los hombres al mando de Pueyrredón avanzan hasta el Río de Las Conchas, donde el comandante Olavarria, responsable del regimiento de blandengues, decide esperar junto a sus efectivos la llegada de Liniers con los refuerzos traídos de Montevideo. Momentos después, Pueyrredón y sus hombres cruzan el río y la noche de 31 de Julio de 1806 se alojan en la Chacra de Perdriel, propiedad de Domingo Belgrano, padre de Manuel Belgrano (creador de la bandera argentina).

Los invasores, al enterarse del accionar local, envían al regimiento 71 “Highlanders” para enfrentarse lejos de Buenos Aires a los rebeldes.

En la mañana del 1º de Agosto, Martín Rodriguez, desde la torre de la iglesia Jesús Amoroso, ubicado en Santos Lugares (Actual San Martín), divisa la llegada de los invasores ingleses y se dirige rápidamente a Perdriel, donde lo hace saber a Pueyrredón, quien dispone a sus hombres, mal preparados militarmente y con muy poco armamento, detrás de una tapia. Los británicos, superiores en número, armamento y preparación avanzaron con disparos de artillería, provocando la huida de muchos de los milicianos, aunque otros tantos enfrentaron valientemente el combate británico.

Publicado el jueves 30 de julio de 2009

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