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Actrices y actores

María está ansiosa por terminar sus estudios y consulta al número de celular que le dieron para averiguar por el Plan FinES. No sabe de quién es pero le dijeron que es alguien que la podría ayudar. Envía un mensaje y explica su situación: – “Quiero terminar la secundaria pero tengo un bebé de ocho meses y no puedo ir a cursar presencial… va a ser virtual este año? A mí me vendría rebien porque no tengo con quién dejarlo…-

La esposa de Roberto se acerca a consultar: –“Mi marido es camionero… No puede venir todos los días pero si le van mandando trabajos él los hace. Y los días de franco podría venir. Yo le dije que lo voy a ayudar, porque sin el secundario no sos nadie, y aparte tenemos dos pibes…”

Juan quiere anotar a su hijo de 20 que terminó el secundario hace un par de años pero le quedaron materias pendientes y si no las rinde no le dan el título. Está preocupado porque sueña con un futuro para ese pibe pero el chico no se da cuenta de lo importante que es tener estudios. Si diera esas materias podría conseguir un trabajo mejor…. Y quién sabe, tal vez estudiar algo más….

Teresa tiene más de setenta. No sale de su casa porque tiene miedo a contagiarse de corona virus pero hace las tareas que la “seño” le manda con una compañera que las lleva hasta su casa y trata de leer: lo que más le gusta es leer una Biblia que su madrina le regaló, con dibujos de colores suaves y letra grande. Le encantaría volver a la escuela pero sabe que por ahora no podrá. Tal vez más adelante…

Mariana es maestra de una escuela primaria de adultos. Todo el año pasado estuvo junto a sus compañeras docentes buscando estrategias para seguir enseñando en este nuevo contexto (especialmente complejo para los que no están alfabetizados)…

Igual que Raquel, que es profe de un CENS (Centro educativo de Nivel Secundario para Adultos)…. Ellas, igual que tantos docentes tuvieron que pensar no una sino muchas alternativas para poder llegar a cada estudiante, usar todas las tecnologías, analizar qué posibilidades tiene cada uno y así ofrecerle una forma de aprender que le resulte accesible. En algunos casos hubo que resignar el uso de la tecnología y enviar los trabajos a una fotocopiadora para que imprimieran y luego mandaran una foto del trabajo resuelto o dejaran el trabajo en un lugar previamente acordado. O acercarse a la casa de algún alumno, especialmente si eran adultos mayores, para dejar actividades y retirar las ya hechas, para entregar algo de mercadería (más de una vez comprada por ellas mismas) De paso habrá, a la distancia y con barbijo, una palabra de aliento y unos minutos de charla tan necesaria …

Realidades

Estudiantes de los servicios educativos de nivel primario o secundario para jóvenes, adultos y adultos mayores comparten las ganas de aprender y también una gran vulnerabilidad porque no tienen trabajo, sus situaciones de vida son en general muy complejas y no haber terminado sus estudios es un problema más, entre tantos.
Pero es también una deuda consigo mismos, con la vida… Una deuda que en algún momento hay que saldar pero que es postergada frente a otras urgencias y también por la vergüenza de reconocer esa carencia o el sentimiento de no poder.
Como ante muchas otras situaciones, muchas personas no se animan a estudiar en forma virtual y esperan para volver cuando haya presencialidad, pero otras aprovechan la posibilidad de poder hacerlo sin salir de sus casas con alguna herramienta mínima como por ejemplo el whats app.

La situación económica también hace que no cuenten con dispositivos en condiciones ni con wi fi o con dinero para pagar datos. Las inseguridades se agrandan ante el desconocimiento de las herramientas que nos brinda la tecnología. Volver al aula sería una solución para muchos…. Pero una dificultad insalvable para otros.

El desánimo que la realidad produce genera frente al estudio los mismos sentimientos que frente a otras cuestiones: ante reales dificultades está quien se da por vencido sin siquiera intentarlo y quien se propone no dejarse vencer. Quienes “tiran la toalla” y quienes piden ayuda. Y están los docentes: maestros y profes, directivos y preceptores o coordinadores, todos (o casi todos) con la mano tendida, con la palabra de aliento, con la esperanza a flor de piel. Para ellos (nosotros) aprender es la ventana por la que entra el aire fresco, la luz que nos permite mirar la vida con más y mejores criterios, la herramienta para tomar decisiones más sabias…
Una puerta abierta hacia el interior de cada uno. Orgullosos de pertenecer a la Modalidad Adultos, estamos para ayudarlos a cruzarla.

Nota: Las opiniones de este artículo son responsabilidad del la autora

Publicado el sábado 3 de abril de 2021

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