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Reconstruir el desastre de “la corta noche neoliberal” no iba a ser tarea sencilla. Y por si eso no bastara: pandemia. Dejamos atrás un año que puso todo en debate, en observación y en revisión. Es así que el 2021 se presenta como un año de grandes desafíos.

Pero ¿cuáles son los que le esperan a nuestra comunidad? La pregunta nos convoca -nos interpela- y genera siempre una reflexión colectiva. Por esto es que preferimos hablar desde un “nosotros y nosotras”, más allá que la autoría de estas líneas lleve un nombre. Podríamos incluso parafrasear y decir que, las únicas ideas que valen son siempre y deben ser las colectivas.
Y esta premisa de colectivizar, participar, cooperativizar no es a modo de una mera introducción, sino más bien un elemento constitutivo de nuestra historia e identidad que nos guía en el modo de afrontar los desafíos que Luján tiene por delante.

Luego de un 2020 profundamente excepcional, no podemos dejar de lado el hecho de que aún estamos atravesando una pandemia que llegó para modificarnos. La expectativa de salir de esta crisis mundial inédita marca la agenda de los gobiernos, es decir de sus hombres y sus mujeres, de quienes tenemos la enorme tarea de resolver una serie de puntos y temáticas urgentes, sin perder de vista el hecho de que nuestra base de partida es una nueva normalidad post pandémica.

En este panorama, el desafío de Luján tiene un eje irrenunciable: la urgencia está puesta en las demandas de nuestros vecinos y vecinas. El primer paso es reconocer la instancia en la que estamos y establecer los canales necesarios de cooperación y diálogo que generen políticas de interacción con nuestros vecinos y vecinas, para abordar seriamente sus derechos y exigencias. El Estado tiene que estar presente para dar respuestas, tenemos la responsabilidad de organizar una Planificación Integral de Gestión Participativa que esté directamente marcado por las necesidades de la comunidad.

Este año nos encuentra con el desafío de resolver problemas estructurales urgentes, retomando políticas y programas que supieron poner a Luján a la vanguardia de la Provincia. Tenemos que solucionar las deficiencias de infraestructura de la ciudad, como los de la red de agua potable o el acceso a la tierra.
Debemos dar los debates necesarios para poder hablar de Seguridad y Justicia de manera integral. Será siempre un desafío defender a la comunidad ante los atropellos del mercado y “su mano invisible”; en ese sentido será clave, cuidar/cuidarse y cuidarnos de las especulaciones en las tarifas de los servicios esenciales y en todo aquello que la comunidad utilice para una mejor calidad de vida en el marco de la filosofía del buen vivir que tanto nos enseña.
Como comunidad organizada llegó la etapa (más acá o más allá, pero definitivamente fundamental) de afrontar un diálogo abierto y responsable sobre el contrato de concesión de nuestra Cooperativa Eléctrica y nuestro derecho como personas socias-usuarias.

En definitiva, será imperioso aplicar políticas públicas concretas en defensa de los consumidores frente al feroz ataque de las tarifas y las empresas que atentan permanentemente contra el bolsillo de nuestros vecinos y vecinas. Y sobre esa línea, activar para que Luján avance en la aplicación de una política concreta de defensa de precios, de manera seria y como marca nuestro programa de gobierno, con un mecanismo eficiente y una metodología ordenada y colectiva.

Este año en Luján definitivamente tenemos que llevar adelante nuevas discusiones sobre la salud y, está a la vista, la necesaria actualización de lo que esperamos, lo que necesitamos y lo que invertimos en el cuidado de cada ciudadano y ciudadana.
Difícilmente nuestro sistema de salud y sus trabajadoras y trabajadores, puedan sostener (en las condiciones actuales) otra emergencia sanitaria. Pongamos entonces el foco sobre nuestro Hospital y las medidas prioritarias que se deben tomar para mejorarlo integralmente, ya que lo edilicio nunca debe opacar lo humano.

También hay que proponerse mejorar nuestros Centros de Atención Primaria y los recursos que destinamos a cada una de estas herramientas del Estado que hoy demuestran lo que siempre defendimos: hoy algunos/as descubren que son verdaderamente importantes, aunque cuando les tocó gobernar y distribuir, los presupuestos más altos recaían en áreas que poco y nada tenían que ver con la mejora de nuestro pueblo.

Por eso en este 2021 debemos analizar y discutir en profundidad las políticas tributarias del municipio, para hacerlas más equitativas, y de esa manera fortalecer al Estado para que pueda atender toda la problemática social y económica que está atravesando.

De una vez por todas debemos definir de forma participativa nuestra economía local y el desarrollo productivo, siempre escuchando y acompañando a las y los comerciantes y a las PYMES en estos tiempos de enormes dificultades.
Nuestro desafío es reconstruir Luján. Y queremos hacerlo atendiendo los problemas de los vecinos y vecinas de la ciudad. Creemos que la mejor forma posible es poder escuchar, interactuar, acompañar y llevar adelante una agenda política comunitaria.

Esto se tiene que hacer con consenso, claridad, amplitud y participación. Hay que poner el oído y la acción, y como decimos siempre: de abajo hacia arriba y desde la periferia al centro. Las soluciones se materializan junto a la comunidad. Hemos aprendido que siempre el mejor resultado para llevar adelante nuestros desafíos es junto a los vecinos y vecinas. Quienes han gobernado dándole la espalda, han tenido resultados negativos.

Estamos convencidos que esa vinculación tiene que estar ligada a nuestra historia. El peronismo tiene un largo camino transitado en esto de enfrentar diferentes crisis que afectan directamente a nuestro pueblo. Reconstruir Luján en medio de una pandemia inédita es un desafío enorme, pero no va a ser la primera vez que el peronismo busque fomentar y fortalecer canales y redes de interacción entre la sociedad y sus problemáticas, para trabajar en resolverlas.

Nuestra agenda programática de gobierno está consensuada, con una mirada sensible y clara hacia los sectores más vulnerables y los que menos tienen. Sobre esta base, tenemos que seguir avanzando, el Programa de Gobierno tiene que ser nuestra herramienta para cumplir con nuestros objetivos, con nuestros desafíos.

Luján merece que retomemos el camino del diálogo y que abordemos seriamente los temas que preocupan a los vecinos y vecinas. Nuestro deber es poder escuchar e interpretar las necesidades comunitarias para poder llevar adelante políticas efectivas, que mejoren para siempre la vida de quienes habitamos la ciudad.
Además, quienes tenemos responsabilidades y representatividad en las instituciones del Estado, organizaciones sociales, políticas y religiosas debemos trazarnos como objetivo, conformar una mesa de concertación y de acuerdo social, para poder llevar adelante todas estas tareas.

Y es por esto, finalmente, que nosotros – nosotras creemos que la transformación que merece Luján sólo es posible junto a la comunidad involucrada y siendo protagonista activa. Vaya si tenemos desafíos para este año…

Nota: Las opiniones de este artículo son responsabilidad del autor.

Publicado el sábado 13 de febrero de 2021

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