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La humanidad ha estado sometida, a lo largo de su evolución, a diversas situaciones amenazantes. Es evidente, ante el hecho de que hoy este escribiendo este trabajo, que hemos logrado superar con éxito estas situaciones. Cuando hablamos de amenazas incluimos desde la posibilidad de convertirnos en alimento de otro ser vivo, de los factores climáticos extremos, otros hechos naturales (terremotos, volcanes), enfermedades infecciosas, como así también la agresión de otros humanos. Hoy en día podríamos asegurar que ya no corremos grandes riesgos de ser el almuerzo o la cena de otra especie. Sin embargo todos estos factores, más allá de los adelantos tecnológicos que la humanidad ha sabido desarrollar nos siguen acechando.

Hay muchas preguntas aún sin contestar

Una de ellas es si la actividad humana ha influido como desencadenante de las pandemias, o en algunas de ellas. Para ello primero preguntémonos qué es una pandemia. Una definición de pandemia indica que es la aparición de una enfermedad infecciosa que afecta a los humanos que viven en un área geográficamente extensa. En mayo del 2009, la OMS modificó la definición de pandemia definiéndola como: “Infección por un agente infeccioso, simultánea en diferentes países, con una mortalidad significativa en relación con la proporción de población infectada”.

A lo largo de la historia, muchas pandemias han asolado a la humanidad con diferentes brotes de patógenos que diezmaron la población. Una de las pandemias bien registradas fue la peste negra que comenzó en el siglo XIV. Ésta comenzó en Asia, alcanzó el Mediterráneo y Europa y mató a veinte millones de europeos en seis años, el 25% de la población total y hasta la mitad en las zonas urbanas más afectadas. Si analizáramos algún factor en común de las diferentes pandemias registradas, una primera mirada podría indicarnos que las guerras y las grandes ciudades están relacionadas histórica y trágicamente con la aparición de las mismas.

Ciudades y guerras

Si las guerras y las grandes ciudades han sido escenario propicio para las pandemias, ¿qué es lo que tienen en común? En principio podríamos suponer que la gran aglomeración de muchas personas y que este hecho facilita la transmisión de los patógenos.
Con el desarrollo de la vida urbana podemos ver un incremente en la cantidad de gente afectada por pandemias debido a la facilidad del contagio. Por otro lado, el desarrollo ha tenido otro impacto. El desarrollo permitió a los europeos colonizar América, África, Asia y Oceanía. Gracias a los encuentros entre los exploradores europeos y las poblaciones del resto del mundo, se produjeron epidemias de extraordinaria virulencia.

Muchas enfermedades han viajado por varios continentes a medida que mejoraban las comunicaciones. Numerosos brotes de cólera (al menos 7 en los últimos dos siglos), pudiendo destacar el de América Latina (1991-1993) que causó cerca de 800.000 afectados y alrededor de 7500 muertos. La gripe rusa de 1889-1890 se expandió por el resto de Europa y luego a América provocando una mortalidad del 1% lo que implicó alrededor de 1 millón de personas en todo el mundo. La muy conocida gripe española (1918-1919) comenzó en marzo de 1918 en Kansas, Estados Unidos para luego expandirse por el mundo y matando al menos 25 millones de personas en seis meses para luego de 18 meses desaparecer (cepa H1N1), son solo algunas.
También el VIH/SIDA fue considerado pandemia debido a su rápida propagación con millones de víctimas en su haber. Ya en este siglo, la gripe aviaria de 2003, en su cepa H5N1 se convirtió en amenaza de pandemia en 2005, cuando se produjeron los primeros contagios en seres humanos aunque no llegó a serlo. También la gripe A (2009- 2010), una enfermedad infecciosa causada por una variante del Influenza virus A (subtipo H1N1). La Organización Mundial de la Salud (OMS) la clasificó como pandemia durante catorce meses, durante los cuales se expandió a todo el mundo. Tuvo una mortalidad baja en relación a su amplia distribución (11-21 % de la población mundial infectada),alrededor de 500.000 víctimas mortales.

Otro no tan conocido, el ébola ha sido protagonista de varios brotes, siempre en el África subsahariana, y el más importante fue el de 2014-2016, que provocó más de 11.000 muertes. En este episodio logró salir de África causando estupor en autoridades sanitarias de todo el mundo.
Nuevamente las comunicaciones han logrado esto. En la antigüedad una enfermedad que en pocos días desencadenaba una tragedia en una comunidad en especial, raramente podría expandirse en un amplio territorio. Pero hoy una persona puede infectarse y 24 hs después presentar los síntomas estando en el lado opuesto del planeta y comenzando una red de contagios imprevisibles.

Como antecedente inmediato de la actual pandemia podemos mencionar los brotes epidémicos que ocasionó el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) de 2002 en el sudeste asiático. Hoy en día transitamos la pandemia causada por el coronavirus SARS-CoV- 2 (2019-actualidad). El SARS-CoV-2 hizo su aparición en la ciudad de Wuhan, al oeste de Shanghái. La Organización Mundial de la Salud lo denominó oficialmente como COVID-19 y en marzo del año 2020 fue declarado el estatus de pandemia por la expansión del virus. El SARS-CoV-2 se propaga muy rápido y tiene mortandad media pero con consecuencias imprevisibles pero que sin lugar a dudas ha cambiado el comportamiento de gran parte de la sociedad mundial.
Como podrán ver, para que ocurra una pandemia es necesario un agente patógeno con alta capacidad infectiva, independientemente de su mortalidad. Este puede ser un nuevo patógeno o uno ya conocido. Ahora hay otras condiciones que se desprenden como factores que aumentan los riesgos. Uno de ellos es el hacinamiento o la presencia de grandes masas urbanas. Mucha gente junta mejora la eficiencia de la transmisión de los patógenos así como dificulta establecer los contactos de cada caso determinado como positivo. Otro factor es la capacidad de comunicación, una persona puede estar en el lado opuesto del mundo en menos de un día, llevando consigo un patógeno. Estas son algunas de las causas que los patógenos han empleado eficazmente para expandirse aprovechando nuestro desarrollo. Pero esto no es todo.

Un nuevo factor: La degradación del ambiente

Nuevas pandemias pueden provenir de patógenos que no se transmiten tan eficazmente persona a persona. La deforestación no solamente altera la vida vegetal y animal. Muchos insectos que son vectores transmisores de patógenos comienzan a expandir su ámbito de vida, y por ende el del patógeno. Un ejemplo claro en plena evolución es lo que sucede con el Dengue en Argentina.
El virus avanza conforme avanza el mosquito (Aedes aegypti). También podría estar pasando lo mismo con el mal de Chagas, a medida que las Vinchucas se expanden, lo hace también el Tripanosoma Cruzi. Y el conteo de patógenos que muy poca gente conoce no se detiene ahí (malaria, leishmaniosis, etc.). Y el cambio climático contribuye con lo suyo. El aumento de temperatura media del planeta permite que las enfermedades tropicales cada vez más avancen hacia zonas que antes eran más frías.
En definitiva, tenemos mucho trabajo por delante, no solamente para frenar la actual pandemia, si no para prevenir que estas ocurran cada vez más seguido.

Nota: Las opiniones de este artículo son responsabilidad del autor.

Publicado el sábado 27 de junio de 2020

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