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Para muchos el resultado de las primarias fue una sorpresa, para otros una simple realidad y para unos pocos una forma de entender lo epocal. La condición del editor me obliga a ser breve a riesgo de simplificar ideas.

Lo global como antesala

La sociedad global estaba muy inquieta y crítica aún antes de la pandemia. Países de Europa, África y América cobijaban en sus plazas millones de ciudadanos gritando su hartazgo. Su mirada sobre quienes nos gobiernan es lapidaria. El vecino de Estambul, Paris o Buenos Aires se siente lejos de sus representantes, percibe con crudeza que su voz y hasta sus gritos no tienen oídos a quienes llegar. El inconformismo y la des-ilusión se paseaban por cada rincón del planeta.

La pandemia pisó de alguna manera aquella explosión social, pero inició procesos implosivos en cada ser humano, en cada familia y en cada sociedad. La crisis y “el malestar en la cultura” al decir de Freud, dieron un plus y la salud mental y vincular se agravaron peligrosamente.

Ningún gobierno en mayor o menor medida fue premiado por sus ciudadanos. Gestionar la peor crisis global de los últimos 70 años no fue tarea fácil para nadie.

Tres tipos de enojo

La psicología grupal nos acerca una idea Pichoneana muy útil. Los enojos que cualquiera de nosotros podemos mostrar son básicamente de tres tipos.

Enojo Señal: Me enojo solo para mostrarte algo, que de otra forma no puedo, no sé o no me conviene expresar. Es señal “de otro proceso latente” pero no definitivo.

Enojo Catártico: Es una gran explosión de sentires y afectos que desde hace tiempo veníamos cargando o acumulando. Muchas veces nos enojamos con el más cercano e incluso con aquel que no es el responsable. La frase de “enojarse con el cartero…” es su mejor ejemplo. Es un enojo efímero y fluctuante por eso también se lo llama enojo histérico.

Enojo Transformador: Es el enojo como expresión final de la puesta de límites al otro. Es un “BASTA” contundente y dirigido al responsable de nuestro malestar. Es el puntapié inicial para el “re-contrato”, matrimonial, laboral, de amistad o social.

Una de Cal…

Si lo que pasó el domingo pasado es consecuencia de un enojo señal, estamos ante lo que yo llamaría “un simulacro”. Mi voto es un amague, un cacareo para alguien o un aviso. En cada barrio conocemos a muchos criollos vivos que votan a un candidato para complicar las aspiraciones de otro.

Otra de Arena..

Si el voto estuvo relacionado con un Enojo catártico, el escenario cobra máxima inestabilidad. El enojado de hoy puede ser amigo mañana y la caricia matinal puede ser oprobio y exilio en el anochecer. Sugiero que nadie festeje o se deprima…

¿Un mensaje al oficialismo o a la política?

En cambio si el enojo es transformador el paisaje es claramente otro. En esta post-modernidad, o “modernidad liquida” como decía el polaco Zigmunt Bauman, “el ciudadano global descree de la democracia delegativa y representativa y el contrato social que ordenó nuestra vida durante los últimos 200 años, está hecho flecos”.

Los mecanismos de producción y reproducción social están cambiando su esencia, su lógica y hasta su estética. Aquel que no comprenda el contexto histórico va a errar en el diagnóstico y por ende en la solución elegida.

A mi humilde entender el mensaje de las urnas está dirigido a la clase política. En un mundo líquido cualquier derrota o victoria es pírrica, efímera y hasta casual.

Un motor para la oposición

A mis amigos de la oposición les vengo susurrando en estas dulces horas que si comprenden cabalmente el mensaje, tal vez podrán descubrir que ellos también son destinatarios de este cachetazo.

Y en el mejor de los casos aprender de errores pasados, propios y ajenos y descubrir que desde el invento del Psicoanálisis se sabe que el ciudadano es inconformista e ingobernable por definición.

Su motor será re-contratar con ideas claras y fáciles de comunicar de cara a “un pueblo harto de verso” como dijo mi amigo Ema, pastor de una iglesia en un barrio empobrecido.

No dramatizar

A mis amigos del oficialismo les compartí en incontables charlas de whatsapp que no dramaticen, que a veces se gana y otras se pierde. Eso es Democracia. Pero que la ciudadanía les está dando una acción de oro!

¿Acción de oro?…Te están diciendo que numero va a salir en la quiniela con 60 días de anticipación. Quienes nos gobiernan pueden corregir el rumbo, afinar la puntería y mostrar que tienen equipo y que saben qué hacer con el poder que se les otorgó hace casi 2 años. Y que también tienen 2 oídos para escuchar y 2 manos para hacer.

Les quedó muy claro que la realidad va por dos carriles. El teórico, discursivo, ideológico y el de los derechos profundos y el de la heladera, la fábrica, la canilla sin agua, la escuela cerrada y la falta de toda oportunidad básica.

Los dirigentes del futuro

Creo que todos y todas podemos ganar siempre y cuando nuestros dirigentes reconozcan sus errores y no solo sus aciertos.

La agenda de los poderes fácticos tiene al ser humano en último lugar. Se ocupan de gestionar riquezas propias y ajenas, de expoliar como nunca a la madre tierra, de acelerar la atroz maquinaria financiera y de pensar en cómo cuidar su metro cuadrado.

La agenda de la ciudadanía post-pandemia está plagada de reclamos. El sistema productivo, económico, político y ambiental está en crisis y al parecer una crisis terminal.

Los jóvenes y no tan jóvenes desean de quienes los gobiernen más transparencia, más participación, mas ética, mas honestidad y compromiso y por sobre todo… más cercanía.

El contacto vincular y emocional entre nosotros se re-valorizó como nunca antes. Las pantallas probaron su poder seductor pero aún carecen de un poder transformador.

No alcanza con redes sociales para un buen gobierno. Ya sabemos que los globos se desinflan al igual que los discursos. Podes ganar pero no alcanza para sostenerte. Podes pensar en tu ambición personal pero eso también es efímero.

Si el enojo transformador se instala podremos parir un nuevo contrato social.
Aquellos y aquellas dirigentes que “hagan clik”, estarán un paso adelante. El país que se nos viene estará inserto en un mundo muy cambiante y muy enojado, con un creciente grupo de ciudadanos que no vivieron la post-guerra, la guerra fría, el ¨55 ni el ¨76 y muchos eran pibes en el 2001.

En contrapartida, el cambio climático, el autoritarismo y su vigilancia global, la extinción del empleo como se lo conoce, una política igualitaria real en acción y una educación de calidad son algunos de los principales ejes de muchos sentires y pensares.

En su informe anual 2021 la Unesco sentencia: “…las crecientes desigualdades entre países ricos y pobres y la crisis climática han venido a redefinir nuestra época…” Esta es la brújula y el mapa por donde caminaremos en los próximos años.

Por último dejo una idea para todo espacio político: Remontar el descrédito y la des-ilusión exigirá liderazgos empáticos y físicamente cercanos, una buena cuota de creatividad en la gestión, amor al prójimo, abandonar los egos en pos del bien común y mucha pero mucha ética.

Nota: Las opiniones de este artículo son responsabilidad del autor.

Publicado el sábado 18 de septiembre de 2021

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