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Cuando se corra el velo de la pandemia, y el 2021 avance, vamos a poder dimensionar verdaderamente la corrupción del actual Gobierno Municipal. Combatir la corrupción es a mi entender el gran desafío que tenemos por delante.

Será por una cuestión generacional, o por haber nacido en la ciudad y criarme acá, que me toca transitar y ver con mucha tristeza, como personas con las que jugué en la infancia en mi barrio, compartí alguna que otra aula en la escuela o enfrenté en algún partido de fútbol en la adolescencia, hayan entregado a la ciudad de Luján a las garras de una persona cuya única preocupación es poder devolver de manera urgente los favores que debe con dinero de las
arcas municipales.
Esas urgencias lo llevan a ser totalmente desprolijo y a cometer irregularidades constantemente.

El 31 de agosto del 2020 y después de estar escribiendo todo un fin de semana, presenté en la Fiscalía Nº 10 de la ciudad de Luján un escrito de 27 fojas, con más 25 fojas de prueba documental. El escrito llevaba la firma del Diputado Provincial Luciano Bugallo y la mía como patrocinante letrado de él.

Denunciábamos la compra irregular de alimentos, por contrataciones directas, por más de treinta dos millones de pesos de parte del municipio, a dos proveedores fantasmas que no contaban con ningún antecedente comercial y a quienes no se le conocía local comercial o depósito alguno, ni capacidad de logística para semejante compra, y tal vez lo más llamativo, que solo a alguien que no conoce la ciudad se le puede pasar, que es que en Luján nos conocemos todos, y era obvio que un chico de 26 años no podía facturar doce millones y medios de pesos en dos meses, y andar en bicicleta o no contar con obra social para su hija o que una empleada de un estudio contable por la mañana y de una inmobiliaria por la tarde, facturara cerca de veinte millones de pesos en cuatro meses.

Luego de que la denuncia obtuviera difusión en portales provinciales, y llegara a los medios nacionales, la defensa del intendente y sus funcionarios fue prácticamente ridícula, desde decir que era una operación política – mediática, a sacarme solicitadas en contra, calificándome de denunciador serial, al punto de recibir escraches con panfletos en mi vecindario, insultos y amenazas por parte de un asesor del Intendente, y a esto se agrega que al día de hoy, ningún funcionario del municipio pudo responder una pregunta tan sencilla como es: ¿dónde tienen el depósito comercial los dos proveedores denunciados?.

Allá por septiembre del 2020, el fundamento del Jefe de Gabinete y el Intendente se basaba en que “se hicieron contrataciones directas, porque «la urgencia lo ameritaba”, y que “llamar a licitación pública llevaba mucho tiempo y necesitaban darles de comer a los vecinos de la ciudad de manera urgente”.
Lamentablemente para ellos, y demostrando una vez más su ineptitud, se les pasó u ocultaron, que a fines de Julio, sí habían llamado a una licitación pública para comprar alimentos secos, y vaya coincidencia, el ganador de la Licitación era uno de los proveedores fantasmas denunciados, y el monto era más escandaloso aun… era por casi veintiséis millones de pesos. Lo cual me llevo a ampliar la denuncia penal, el día 28 de septiembre del 2020 en la fiscalía Nº 1 de delitos complejos del departamento judicial de Mercedes, donde hoy tramita la investigación; dejando prácticamente sin argumentos lógicos y racionales al intendente y sus funcionarios, quienes intentaron tapar desesperadamente la noticia con promesas y anuncios de obras que nunca llegaron.

A la prueba documental presentada, y por pedido del fiscal, se agregaron los expedientes de las compras que constan de más de cuatro mil fojas, luego pasaron testigos a prestar declaración, desde concejales, referentes de merenderos sociales, periodistas y funcionarios del tribunal de cuenta, de quien todavía se espera contesten un requerimiento del agente fiscal sobre las contrataciones directas y la licitación pública sospechada.

A tal punto avanza la investigación en la justicia, que a comienzos de este año, el intendente le solicitó la renuncia a su secretario de economía, quien ya no forma parte de la gestión, durando solo un año en la misma, cabe recordar que fue uno de los denunciados junto al intendente y los dos proveedores fantasmas.

Sin lugar a dudas estamos hablando de la causa de corrupción más escandalosa y más grande por su monto, de la historia de Luján, el cual ronda los cincuenta y seis millones de pesos, que implica a funcionarios públicos y a vecinos de la ciudad, en medio de la pandemia más grande que haya atravesado el planeta y esta ciudad, y lo peor de todo, intentando utilizar a los más necesitados, y pergeñado la maniobra mientras todos nos encontrábamos encerrados, asustados y prácticamente quebrados económicamente.

Pero esta denuncia no fue el único caso de falta de transparencia de esta gestión, a la denuncia penal por las compras de alimentos se le se suma la Contratación de un Funcionario de Exaltación de la Cruz, de nombre Guillermo Flores para una consultoría en el Hospital, a quien nunca nadie lo vio en el castigado y abandonado Hospital Municipal Nuestra Señora de Luján.

No menos sospechoso fueron las adjudicaciones de las obras del agua corriente de Pueblo Nuevo, con empresas con un estrecho vínculo con el sub secretario de economía proveniente de San Antonio de Areco, y allegado al ex intendente de esa ciudad, quien es actualmente senador provincial . Y como si esto fuera poco, se encuentra sospechada una donación de un terreno, del cual poca información se tiene, con vistas a solucionar la reconversión del basural de la ciudad, en donde un empresario caído del cielo, compró una parcela y ese mismo día la donó al municipio, operación que como mínimo debe de haber prendido varias alarmas de la Unidad De Información Financiera (UIF).

Sin lugar a duda el gran desafío de Luján para el 2021, es intentar poner un freno a lo que estamos viviendo, para luego empezar a recuperar a la ciudad, y que esa frase no sea un spot de campaña vacío repetido por alguien que demostró que no quiere en lo más mínimo, ni siente a la ciudad como propia.
Hay que recuperarla de los saqueos que viene sufriendo este último año, de la falta de transparencia, de la invasión de funcionarios de otras localidades, del entreguismo de parte de funcionarios que nacieron en la ciudad, de la falta de insumos del hospital, de los negociados espurios que están llevando a Luján a ser conocida en todo el país como la ciudad donde predominan las mafias.

Algo huele mal en Luján y esta vez no viene del río, ni son los afluentes de la desaparecida curtiembre que se ubicó tantos años en la localidad de Jáuregui, esta vez la contaminación que nos está enfermando a todos los vecinos proviene del Palacio Municipal de la calle San Martin Nº 550, y depende de nosotros si vamos a querer terminar de una vez por todas con esta profanación de la ciudad o si vamos a seguir mirando para un costado.
Es nuestra obligación no quedarnos callados frente a las injusticias.

Nota : Las opiniones de este artículo son responsabilidad del autor.

Publicado el sábado 13 de febrero de 2021

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