Lunes 2 de agosto de 2010

Valle Verde (O marrón)

Les agradezco por brindarnos este espacio para hacer públicas, en este caso, nuestras preocupaciones. Soy un vecino del barrio Valle Verde desde el año 2002. Elegí el lugar para vivir junto a mi familia debido a la tranquilidad y belleza de su entorno, además de los amplios espacios para distenderse y disfrutar. Lo elegí sabiendo que no había red de gas y que sus calles eran de tosca y en algunos casos de tierra y lo que ello podía implicar.

Imaginábamos junto a mi señora que con el tiempo había posibilidades de que el barrio fuera mejorando y así fue; llegó la red de gas natural cuando más se necesitaba dado los altos costos del gas envasado (“chanchitas” y tubos de 45 kg) y llegó el agua corriente a quien ni siquiera esperábamos.

Lo que nunca imaginábamos que algo que solo requiere de la atención periódica de las autoridades de nuestro municipio, quienes contaron incluso con el aporte dinerario individual de muchos vecinos para poder hacerlo, iba a llegar al grado de deteriorio y abandono que presenta desde hace más de dos años.

Me refiero a las calles de nuestro barrio, las que actualmente se han vuelto intransitables cuando caen algunas gotas para quienes se movilizan a pie o en bicicleta manchando sus ropas y calzados del característico color marrón y peligrosas y dañinas para el resto de los vehículos, aún sin que llueva. Esas mismas calles que con la colaboración de los vecinos, de la gente del Club de OSCOMM y de autoridades de otros tiempos, pudieron ser mantenidas en buen estado sin nececesidad de grandes esfuerzos, hoy están decididamente destruidas. Los vecinos podemos considerar una vez más aportar económicamente para la tosca o los cascotes, pero no se puede pretender que también nos procuremos las maquinarias viales y los operarios necesarios para realizar los trabajos de mantenimiento.

Lamentablemente el gobierno municipal desatiende sus principales obligaciones distrayéndose en menesteres políticos de dudosa importancia a nivel local, que nada aportan a la calidad de vida de los ciudadanos de Luján. Como todo en la vida, para pensar en ocuparnos de proyectos innovadores o superadores primero tenemos que tener resueltas las cuestiones básicas.

Tan básicas como darle a todo un barrio la posibilidad de acceder sin mayores dificultades a sus viviendas y de desempeñar sus actividades diarias sin que, para ello, tenga que aceptar que el color marrón forme parte necesaria y casi diariamente de su vestimenta.

Gabriel Bordignon
D.N.I. N° 20.967.036

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